domingo, 16 de octubre de 2011

Roland Emmerich




Pregunta.- Vaya obsesión la suya con destruir el mundo. En este filme se carga Los Ángeles, la Torre Eiffel, el Cristo del Corcovado en Río de Janeiro, El Vaticano...

Respuesta.- Si te fijas, todos ellos son símbolos de sus respectivos continentes. Y lo del Vaticano... bueno, estoy contra las religiones organizadas, contra las iglesias. ¿Para qué hay que ir a una iglesia a rezar? No tengo ni idea. El mensaje es que si tienes que hablar con Dios, no lo hagas enfrente de una iglesia porque se te puede caer encima.



Fue seguramente en ese momento cuando me empecé a enamorar de Roland Emmerich y cuando empecé a comprenderlo. Roland Emmerich es, seguramente, uno de mis ídolos actualmente. Antes estaba Björk, pero es alguien demasiado lejana, islandesa, siempre cercana al mundo punk y al mundo de la moda. También estaban gente como Underworld o Massive Attack, pero también tenían backgrounds totalmente diferentes al mío, lo cual me hace pensar que jamás podría hacer lo que ellos.

Pero Roland Emmerich no. Roland Emmerich tiene varias virtudes que me hacen tenerlo de ídolo, que enumerándolas son:

- Es muy nerd.
- Es muy marica.
- Tiene una nariz fabulosa.

Que en realidad se reducen a la cuestión de la nariz.

Vale, no es cierto. Me gusta porque poco a poco ha conseguido ser el Ed Wood que Ed Wood hubiera querido ser. ¿Qué quiere decir eso? Este hombre adora la serie B, la ama, pero mucho más de lo que Joe Dante, Spielberg, Fred Dekker y demás greatest hits de los 80 lo hacían. Y esto se nota en que siempre hace serie B, independientemente del presupuesto. Siempre tiene ese punto de pulp, de gamberrada disfrazada de chapucería, de "a ver cómo lo hago más grande". Pero para llegar hasta ahí, vamos a repasar un poco su filmografía. O al menos, lo que recuerdo. (NOTA: se obvia 10000 BC. La recuerdo en un tren. Recuerdo que parecía una cosa de Russell Mulcahy, y no quiero recordar más de ella)

El principio del arca de Noé (1984)

http://favoritemoviescene.blogspot.com/2010/10/das-arche-noah-prinzip-richy-mueller.html

Este es el mejor recuerdo que tengo de la película, y bueno, sospecho que fue una película hecha para sacar al amigo
Richy Müller desnudo o en calzoncillos - que por otro lado, es otro hombre con una nariz fabulosa. Bueno, esta fue la primera película seria de Emmerich. Creo que iba de un tío en una estación espacial que, durante una hora y media, tenía problemas con su novia y descubría ser parte de un complot internacional para no se qué leches que tenía que ver con la estación. Resumiendo: era un coñazo. Pero Richy Müller salía en calzoncillos casi todo el rato, lo cual es una buena muestra del gusto estético de Emmerich. También el uso de maquetas era impresionante, pero no tanto como el actor principal.


El secreto de Joey (1987)




La película donde dieron de leches a Roland Emmerich hasta en el DNI por saquear toda la iconografía de Star Wars sin permiso. Joey trata de un chaval que se ve envuelto en una trama que es a rato Poltergeist, a ratos ET, a ratos Los Goonies, y con cosas de Star Wars volando por ahí. Es un auténtico despropósito que sirve para decir: "hola, mi nombre es Roland Emmerich y me vuelve loco Spielberg". Es algo demasiado adolescente, demasiado amateur.

Curiosamente sí nos impactó a los chavales de los ochenta. La culpa la tienen dos cosas: una fotografía e iluminación que sí sabe sacar partido a los escenarios, y que bueno, a quien no acojonan los juguetes asesinos. El muñecajo ese fue parte de los trozos de películas que aparecían en la cortinilla de "Documentos TV", añadiendo mal rollo a la cortinilla. El resto de la peli, pese a muchas cosas que me gustan (banda sonora con sintetizador, uso imaginativo de efectos visuales), lo dicho, un desastre.

Estación Lunar 44 (1990)


Antes que Verhoeven dijera "eh! miradme todos! voy a adaptar una novela de Heinlein de forma IRONICA! ¿eh? ¿lo veis? ¡es i-ro-ní-a! ¡soy super sarcástico!", alguien le iba a superar en sorna: el mismo Emmerich, sacando todos, absolutamente todos los clichés del cine carcelario, del cine de soldados, metiendo en el plató un homoerotismo casi insoportable, comandado por Michael Paré y Malcolm McDowell, y que culmina en una violación en la ducha que está rodada de tal forma que suena a coña marinera (con elegante cambio de plano al espacio donde ¡sí! se pueden oír los gritos). ¿El resto? Soldados muy machos, comida que sabe a mierda, misiones imposibles, heroicismos, excelente uso de las maquetas, excelente uso de los decorados y la iluminación, y ese tufazo a novela baratilla de cf que tanto caracteriza a Emmerich. Ah, y muchos culos.

Soldado Universal (1992)


Podría decir muchas cosas de esta peli. Podría decir que es el final de la etapa de Roland Emmerich rodando con el puñetero filtro azul. Podría decir que jamás han salido tan guapos ni Van Damme ni Dolph Lundgren. Pero en realidad lo que más recuerdo de esta peli es que fue la primera película de hostia limpia que vi en el cine, con mi amigo Roberto (hay una historia de homoerotismo célibe y doloroso con este chaval, que por ahora pasaré de largo). El me fue informando de todo lo que tenía que ocurrir en esta película, entre lo que destaca:

- Una lucha final más larga que el resto de las luchas de toda la película
- Un objeto punzante que es lo que mata al malo

Esto último es algo que aparece en muchas películas de acción de los 80 y 90, y es como justificar la muerte del malo por un accidente. Venga, pensad ¿a que os suena esa muerte de caerse de no se donde y acabar atravesado por una valla/arpón/cristal/etcétera? En el cine de acción norteamericano, el asesino del giallo es el protagonista contra el malvado.

Volviendo a Soldado Universal: es exactamente lo que promete. Van Damme con líneas de diálogo bastante estúpidas, una chica florero, y Dolph Lungdren haciendo de Terminator. Destaca la siguiente escena:

Absolutamente gratuita.


Stargate(1994)





Es el único trozo que dejaban coger de youtube. Anyway, Stargate es el comienzo de la racha petataquillas del amigo alemán. Stargate, es, además, dos películas: 30 minutos bien escritos, y luego una hora y pico de pulp. Es exagerado cómo las ideas, tanto visuales como argumentales, van desapareciendo una vez atraviesan dicha puerta. Quizás fuera cosa de expectativas: todos nos esperábamos un "Otherworld" en película, pero en vez de eso Emmerich y su amigo/guionista Dean Devlin hicieron una película puramente colonial y militar, no un space opera.

Según se ve en la parte Trivia de la IMDB, James Spader aceptó el proyecto sólo por el entusiasmo que mostraba Roland Emmerich. Lo que es sorprendente es el entusiasmo de James Spader, quien es capaz de sacar un personaje adelante, personaje que basicamente es el niño empollón de las películas de los 80 ya hecho grande. Kurt Russell tiene algo mucho más esquemático para hacer con el suyo, y simplemente pone su cara de circunstancia ante todo lo que tiene que decir o hacer, como decir que está dolido por la muerte de su hijo o dejar el tabaco (sinceramente, hace mucho mejor papel en Soldier, del primo-hermano de Emmerich Paul W.S. Anderson). Pero es que tampoco hay mucho que hacer una vez la película se va a ese planeta egipcio: gansadas con animales babosos, mujeres exóticas, un personaje cómico, y escenas de guerra totalmente incongruentes.

Pero ¿cómo? ¿Dónde está el componente marica de Emmerich? En Jaye Davidson, por supuesto, el elemento más sexualmente ambiguo que ha habido jamás en el cine. El tío pidió un millón de dólares y que no le tocaran los piercings de los pezones, y se lo dieron. El último día, cual travesti en El Diario de Patricia, dijo que no estaba cómodo y se quedaba desnudo, que pasaba de vestirse. Y luego dijo que no volvería al cine más nunca. Un raro, vamos, pero que haciendo de un dios egipcio que está rodeado de niños semidesnudo, da un carácter ciertamente inquietante. Es como asexuado y a la vez peligroso. Es un malvado, perdonen la rima, fabuloso.

Pero la película no vale gran cosa. Hay mucha estridencia por parte del tema de David Arnold, hay una escena hilarante y con una digresión casi molesta con un chaval cayendo en combate y su casco rebotando en una escalera, hay un uso muy perezoso de los grandes decorados, y en general hay mucha incomodidad. Toda esa primera parte milimetrada levita, kilómetros por encima, sobre la segunda. Echaron la culpa al presupuesto, pero creo yo que la primera idea estaba clara, pero la segunda no tanto.

Independence Day (1996)



Esto es el alpha y el omega de la película. En una actualización de las películas de ovnis cincuenteras y del V de los ochenta, Devlin y Emmerich sacaron todas sus ideas más infantiles para juntarlas con el espíritu de catástrofe y hacer una película con todo ello. Primero el elemento decepcionante: no hay nada marica en Independence Day. Nada. Will Smith es muy hetero, Jeff Goldblum también, y Bill Pullman no da para ningún sex appeal siquiera.

¿Qué es lo bueno? Que aquí ya van con el cachondeo a toda pastilla. Engañan al comienzo, generando cierta tensión con esos alienígenas que no se muestran y sólo quieren cargarse al personal (elemento que, ironías del destino, retomaría Spielberg en su "La guerra de los mundos"), pero luego van al puro espectáculo circense, sin metáfora. Cromas que cantan a distancia. Hostias a extraterrestres. Presidentes de EEUU que vuelan cazas. Virus informáticos que se cargan las cpus de esos extraterrestres. Y por supuesto, un negro, un judío y un blanco entre todos, como si fuera un chiste de esos. Y una Mary McDonnell que aparece y desaparece sin que nadie se pregunte nada.

Espectacular, sin duda. Es como el final de "Invasores de marte", la de los 50, pero en divertido. Es mostrar, en toda su exageración, el orgullo patrio norteamericano, de tal forma que es capaz de levantar algunas cejas.

Muy poco después se estrenaría "Mars Attacks", que aunque iba de parodia bruta de las mismas fuentes, casi acabó siendo una parodia de la película de Emmerich, sobre todo en los speeches. Pero en Mars Attacks no explotan las cosas de forma tan chula. En Independence Day las cosas explotan de forma majestuosa, elegante, y de color azul. Nadie explota explota expló el mundo civilizado como mi alemán favorito.

Godzilla(1998)



Hay una cosa maravillosa en Godzilla, y se ve en ese vídeo en el minuto 3 y pico: saltan los taxis, y luego la gente salta con los paraguas. Se nota que es fake. Y DA IGUAL. Ese espíritu edwoodiano está pleno en esta heretiquísima película, la mayor causa de odio a Emmerich en lo que va de carrera. De nuevo hace una película azul sobre un desastre tras otro desastre, con la última vez donde Matthew Broderick sale guapo en la historia del cine, y con una tipa con el fabuloso nombre de María Pitillo, mientras Jean Renó se parte la caja pasando por ahí. Luego la película es una mezcla de todas las películas de aventuras, y es algo que no acaba de funcionar: parece que quiere hacer King Kong, todo King Kong metido en NY, y lo malo es que todo eso A LA VEZ no puede ser. Primero: el público de hoy no perdona ese cambio de tamaño del monstruo. Segundo: vale, te gusta Spielberg, pero no puedes meter una escena que plagie de tal forma a los velocirraptores de Parque Jurásico. No, no puedes. Y tercero: sí, vale, te gusta King Kong ¿era necesario que insistera tanto en ello, con ese final donde oh el monstruo da penita?

Por fortuna vino Cloverfield para demostrarnos que los monstruos son de un tamaño: enorme, y que sólo tienen un carácter: hijoputa.

Además Cloverfield es amarillo y marrón, no sólo azul.

El patriota (2000)



Nadie detuvo a Emmerich tras los desastrosos resultados de taquilla de Godzilla. Simplemente le dijeron "oye, vuelve a hacer otro tema así como muy proamericano. Y esta vez déjate de azules".

El Patriota es el sueño húmedo de Mel Gibson. Es mucho más burra que Braveheart. Mezcla muchos más géneros populares. Y el personaje es aún más jarboil que el de Payback del año anterior. Y tiene aún mejor excusa histórica. De hecho la cantidad de pasta y de nombres que arrastra esta peli casi asusta, con una bso de John Williams coronándolo todo. ¿De qué va? de Mel Gibson siendo el personaje decisivo para la independencia de (norte)américa, enfrentándose contra un malo malísimo y caricaturesco que encarna Jason Isaacs. Todo eso durante muchiiisimo tiempo, con mucha sangre, pólvora, y speeches escritos por el menda guionista de Salvad al Soldado Ryan (de ¡Spielberg!).

Hace poco la revisé, y pese a que plásticamente es impresionante - aunque a veces se acerque a lo cursi - , reconozco que hay que tener cierto nivel de cachondeo en el cuerpo para tragársela. En la escena que he puesto ya se ve por qué: es una película histórica, es un western, es una película de venganzas, y todo ello con Mel Gibson frunciendo el ceño. Salen batallas donde bolas de cañón atraviesan a soldados, y donde salen decapitaciones, todas con un colorido precioso. Pero en demasiadas ocasiones todo parece un remake de Soldado Universal pero de época, con, por supuesto, una larga pelea final entre El Bueno y El Malo. Qué se le va a hacer, es la forma de ver el cine de este hombre: le puedes dar medios, que te acaba haciendo un pulp igualmente. Hasta los soliloquios suenan, más que a novela histórica hipertrofiada, a personaje de Robert Heinlein.

La mariconería está en el personaje de Jason Isaacs, que es una mezcla entre el Barón Harkonnen y Priscilla la Reina del Desierto.

El día de mañana(2004)




Quizás no signifique ninguna mejora de Emmerich como director o guionista (de hecho su guión, su estructura de la historia, es lo que más daño hace a la película), pero sin duda es una muestra de lo bien que se entiende con su equipo de efectos especiales. Estas escenas, seguramente las mejores de toda la película, muestran el primer intento de Emmerich de hacer la Película De Catástrofes Definitiva. Pero hay más elementos. Al igual que en Godzilla, quien no está en lo que tiene que estar, palma. Luego tiene cachondeíto el uso de los retrovisores, un guiño descarado a la forma que tiene Spielberg de rodar. Pero lo que destaca, además de ese nuevo intento por hacer lo imposible de que los personajes estén a la vez al lado del peligro y que se salven de forma ultrainverosímil en el último momento, es la perfección física de estos efectos: la forma en que se desplazan los fluidos es fascinante, alucinante.

El resto de la película destaca por sus paralelismos con Spielberg: familias desestructuradas, padres que atraviesan de todo para salvar a sus hijos y tantas escenas que tienen un espejo en "La guerra de los mundos" que se estrenaría al año siguiente. La diferencia está, por supuesto, en que Spielberg sabe crear drama familiar y Emmerich no sabe o pasa de esforzarse.

Hay escenas muy chulas, de todas formas. Una conversación telefónica con el agua al cuello es algo muy alegórico, muy hermoso, muy sutil para lo que es este hombre. La entrada de los lobos también tiene un lirismo muy curioso. La despedida de Ian Holm no deja de dar cierta penita. Y eso de que los protagonistas tengan que quemar toda la biblioteca para sobrevivir no deja de dar la impresión de que te están diciendo algo pero no sabes exactamente qué.

Lo que al final ha trascendido de esta película son las partes que huelen a realismo. Por primera vez las escenas de efectos especiales fueron una predicción muy certera de lo que fue el famoso tsunami japonés. Por otro lado, aunque parezca forzado, sí es bastante probable un cambio de climatología de forma brusca (quizás no *tan* brusca, vale). Y por último, la coña marinera del final parece una llamada de Roland Emmerich ante Tim Burton, como si dijera "¡eh! ¡yo también sé hacer bromas con México!". La broma en sí es que hay un enorme movimiento migratorio hacia el sur, claro.

Y ya en esta película hay coñas políticas y sociales con la destrucción de ciertos edificios y la aparición de ciertos personajes, pero de una forma bastante sutil con respecto a la siguiente. Mariconería cero, por cierto.

2012 (2010)



El epítome de Emmerich, su mejor película, y la que tiene escenas de mayor vergüenza ajena. 2012 tiene absolutamente todas las obsesiones de este hombre, que a estas alturas de la vida habrá que llamar autor: las familias desestructuradas (como adivinad-qué-otro-director), la destrucción de iconos, y el no evitar meter cualquier elemento de baratillo que se le ocurra. 2012 es, de hecho, un remake no confeso de "El día de mañana", con exactamente los mismos personajes, pero distintas ciudades que sufren. Lo que la hace muy divertida, y la mejor película de Emmerich durante una hora y media, es que tiene una estructura cuidadísima durante su comienzo, que los actores se toman en serio lo que están haciendo, y que, incluso cuando no hay efectos, hay escenas realmente buenas. La explicación de toda la, ejem, ciencia de la película mediante un flash de Woody Harrelson es insólitamente hipnótica. Hay una escena preciosa en el avión donde viajan todos los protagonistas, sin música, sutil, lo nunca visto en este hombre. También están todas las referencias a problemas políticos actuales

Para ser concretos: sale un clon de Schwarzenegger, sale un clon de Angela Merkel, sale un clon de Berlusconi, y sale un clon de Paris Hilton como personaje principal. Si eso no fuera suficiente, la solución a que se salve la humanidad están en unas arcas donde todos van a ir a parar al sur de África, en plena misión neocolonizadora, que es una especie de chiste 2.0 respecto al de "El día de mañana". ¿Qué tiene de malo la película? Que hay muchísima paja, tanta como en Stargate, para rellenar todos esos minutos. Corre corre venga dale arriba abajo uy que te salvas. Eso funciona una vez, funciona dos, pero ya cuando llegan al arca, directamente, cansa. Si hubiera metido tijeras ahí, la película sería... ¡perfecta!

Pero no olvidemos el punto que la resume. Los elegidos van a salvarse gracias a esas arcas, logran navegar con ellas y de repente tienen el riesgo de estrellarse contra una montaña. ¿Qué montaña? ¿Cómo que qué montaña? ¿Cuál va a ser sino la montaña más grande del planeta? ¡El Everest! Ahí está el espíritu del alemán loco. La otra gran coña es el portaaviones USS Kennedy como autor de la muerte del presidente negro. Pero hay muchísimas más escondidas por los minutos y minutos de 2012.

Por dios, voy a poner la escena que se me olvidaba, la otra escena que ha causado mayor odio en nuestro alemán.





FUTURO

Tiene en próximo estreno una película sobre la auténtica autoría de las obras de Shakespeare, que tiene pinta de ser un desastre. Luego va a destrozar la Fundación de Asimov.

¿Verdad que la vida puede ser maravillosa?

Love u, Roland.

lunes, 8 de agosto de 2011

Something goes right

En Abril, la última semana, pedí al ciudadano Fran que me llevase a Gijón. Aterricé en una tasca con sidra y todo tipo de tapas asturianas. Nos fuimos al LEV, en el laboral. Disfruté de un par de directos, y me encontré a gente que provocó que perdiera la consciencia. Al día siguiente me saludaba todo el mundo, y no me acordaba de nada.

No me lo perdono, porque no recuerdo casi nada de la primera aparición de SBTRKT. Me acuerdo de otras muchas cosas, como una sesión memorable de John Hopkins, un concierto escalofriante de Darkstar. Pero no me acuerdo de esto, y debería acordarme.

Agosto

Esta mañana, al coger el tren, volviendo a mi oficina en Las Rozas tras tantas semanas que cogía el AVE de madrugada para enterrarme en la fábrica de váteres en las afueras de Barcelona, me entraba una sensación tremenda de melancolía. Es una sensación proustiana que me ha perseguido este fin de semana, quizás porque han sido los primeros días en bastante tiempo donde he podido pensar en algo más que no fueran procesos, cargas y documentación.

Anoche, mientras me reunía con la almohada, me vino a la cabeza una anécdota que resumía bastante bien lo poco que me gustaba la universidad. El profesor de cálculo, o digamos Cálculo, me sacó a la pizarra. No pasaba nada porque te sacase a la pizarra: simplemente quería que te sintieras implicado mientras él te iba diciendo la solución al problema. Me dijo "Dibuja una elipse". Y yo dibujé un eje de cordenadas y practicamente un churro, una O. La clase estalló en una risotada, y el profesor me miró casi asustado. "Bueno, una elipse, al menos intenta que sea regular", y entonces la hice con más cariño. Una de esas típicas anécdotas tontas que te persiguen, que puedes recrear en tu cabeza con todo detalle para sentir la vergüenza que debiste sentir en ese momento. Todo esto viene porque me han dado una segunda oportunidad para volver y terminar lo que me falta en la carrera. Que pretendo aprovechar. Y me da un terror que abruma volver a ver a toda esa gente que me miraba con cara de condenarme a tener un futuro de mierda.

Para variar, no dejo de pensar en ello no porque no tenga solución, sino porque simplemente la tiene y estos gusanos autodestructivos que andan por mi cabeza son simplemente resaca de culpas anteriores que ya deberían estar superadas. Me centro, entonces, en el presente. He estado trabajando duro, día y noche, sufriendo por ello pérdidas de sueño, un cuerpo castigado, tics en los ojos, y demoras en la visita a la peluquería. Todas las preguntas, todos los dilemas que he estado aparcando este tiempo de duro trabajo, atacan a la vez: sigo en el país o trabajo fuera, cómo hago para aprovecharme de la oportunidad que me han dado si sigo trabajando duro, cómo voy a dar la espalda a esta empresa si es, por ahora, la mejor en donde he trabajado, qué coño hago con las redes sociales, quiénes son amigos, qué hago tan agobiado si soy soltero y en teoría tengo libertad. Y el tic del ojo vuelve. Y no tengo tabaco.

Para colmo lo que me daba más respiro se ha gastado. He matado la gallina de los huevos de oro de mi felicidad: los festivales. Ya voy cansado. Ya no me apetece caminar de un sitio para otro. Me estorba todo el mundo, no me apetece saludar, no me apetece ir con nadie. Me siento como si hasta en mi tiempo libre me estuviera comprometiendo para cosas que realmente no van conmigo.

Como si el trabajo fuera realmente unas vacaciones. Creo que algo anda mal cuando lo consideras así.

Los discos, los conciertos, los singalongs en el coche, los paseos con los cascos, se suceden. Ahora mismo tengo a SBTRKT cantando las fabulosas "Sanctuary" o "Something goes right", y este año se ha recuperado, por fin, Hospital Records con varios discos y eps de comeback muy buenos, como el último de London Elektricity. Gente que sigue siendo lejana, alienígena, frente al mismo pop soleado que ahora apenas me dice nada. Hace unos años me sentía en comunión con el mundo, y ahora sólo me apetece estar en mi burbuja, en mi mundo. Diría que es estrés por tanto trabajo, pero me temo que el estrés es el tiempo personal.

La crisis de la treintena ataca sin compasión. Tarde, pero ataca.

lunes, 18 de julio de 2011

Fib 2011


[Mensaje escrito para el foro del primavera sound, pero extrapolable]

Bueno, querréis que os cuente cómo ha estado este FIB, seguramente el FIB oficial de la decadencia absoluta ¿verdad?

Pues peor que el del año pasado, pero aún así no ha estado mal. Fue injusto concentrar todo lo mejor del cartel el domingo, y los parones que hubo el viernes fueron absolutamente criminales. Así que, enumerando:

JUEVES
- Anna Calvi mola. Así en general. Era el primer concierto, hacía calor, pero sonaba todo ruidoso y con una pose muy chula.
- Russian Red me aburre enormemente con sus canciones, pero su concierto sonó a absoluta gloria. Se oía todo, en toda su sutileza: tiene un grupo de músicos, aparte de muy guapos, absolutamente fabulosos.
- Julieta Venegas hizo exactamente el concierto que se esperaba. Ocurrió exactamente lo esperado: miles de personas cantando "yo te quiero con limón y sal", "me despido de ti y me voy", y su versión, oh tan celebrada, de "sin documentos", mientras los guiris flipaban, mucho. Además ella estaba monísima.
- Lo de Congotronics vs Rockers era absolutamente hipnótico. Sí, es cierto, tenía ese ligero olorcillo a intelectualidad dándoselas de perriflautismo, pero musicalmente la cosa funcionaba. No había una línea melódica demasiado clara, pero llamaba la atención y movía los pies. Ah, y ni idea de quienes eran los de encima del escenario.
- Crystal Fighters tuvieron el concierto, directamente, más agobiante de toda esta edición del FIB. El lumbreras que decidió ponerlos en el escenario más pequeño de todos debe haber muerto a base de collejas en este momento. Lo que pude oír y ver de ellos, bien, saturando graves y tal. Me rocé con muchos hombres, en plan cuarto oscuro del strong.
- Chase & Status tienen un show muy chulo. Tiran de vídeos para todas las colaboraciones vocales, pero usan batería en vivo que juntan bastante bien con lo pregrabado. Me metí en primera fila, bailé como un condenado, y sorteé varias hostias de guiris (sin duda, el concierto donde más peleas se montaron de todo el FIB).
- Pendulum también tienen un show muy chulo, aunque aquí parecía todo bastante reducido para caber en una hora, y los momentos raveros se mantenieron muy comprimidos. Vídeos y estética muy prodigy todo, funcionaba de maravilla a esas horas.
- Henry Saiz es un titán, hostia, un titán. Me encantó. La selección era muy bonita, y la progresión, implacable.


VIERNES:

Un botellón en el coche nos impidió meternos para los primeros conciertos.
- Nudozurdo. ¿Puede gustarme más el cantante? Y más aún ¿cómo un grupo cuyos discos me parecen un meh son capaces de hacer esos directos tan densos con toda la solana? Segunda vez que los veo en un FIB, y mejor que la anterior, con un escenario grande que ocupaban sin problemas.
- Paris Riots. Yawn.
- The Undertones: ya sabéis cómo es esto de los comebacks, que o bien te encuentras al grupo igual de salvaje, o te lo encuentras en plan orquesta de feria. Undertones se acercaban un pelín al momento orquesta, pero tenían tan buen humor, tanta energía, y el líder era tan divertido, que el concierto se convirtió en uno de los mejores de este FIB.
- Herman Dune. No entro. Sigo sin entrar. Me aburro.
- Elbow: entro. Me gustan (como me gustaron hace dos años), pero me aburro. Empiezo a estar MUY cansado, y el momento folkie no ayuda. Señores que organizan festivales: meter varios grupos del mismo estilo solapándose no es una buena idea, en absoluto.
- Art Brut son un poco la polla en directo. Un amigo me comentaba que eran los The Fall actuales, y yo sin haberlos conocido de antes, pues sí, un poco un The Fall sin autodestrucción, pero el cantante usó toda su simpatía para caminar por el público (retornado en plan crowdsurfing por éste, y esta vez tuve suerte de que nadie se me cayese encima), y con tonterías de estas se hizo entender en sus desbarres y se hizo bailar en sus ataques sonoros.
- The Strokes. Venga, venid todos y decídmelo: "ya te lo dije". Cierto, su directo transmite tanta energía como la digestión de una vaca, lo cual hace que se resalte un hecho muy tonto que ocurre con los Strokes: tienen canciones muy buenas (las de Is This It, basicamente), y el resto son insoportables. Julian Casablancas tiene el carisma de una mierda de pavo, y el grupo aunque tocaba bien, aburría enormemente.
- Zombie Zombie, mientras tanto, hacían rave con la música de John Carpenter. Con momento subidón con la de Halloween. Sí, el invento funcionaba, pero son mucho mejores con sus composiciones propias.

Entonces, amigos, empecé a sudar. Y luego a temblar. Y luego me empezó a doler la cabeza y la tripa, y me tuve que tumbar. Empezaba James Murphy, pinchando la puta mierda que todos sabéis, y no me recuperaba. Me iba yendo al hostal por el laargo camino y relevó Juan macLean, pinchando la puta mierda que ya sabemos todos que pincha por lo general. Morí en la habitación, despertado de vez en cuando con las putas maravillas que pinchaba Mary Anne Hobbes.

SABADO:

Tras 12 horas de sueño aprox. , nos enfrentamos al día más duro y largo del festival.

- Jerry Fish y su grupo hace de entertainer. Que es lo que le pega. No llegamos a 100 personas entre el público, pero él sale, baila con todos, declara su amor a todos los vigilantes de seguridad, y bueno, se mete a la gente en el bolsillo con esas tonterías. El rollo musical, casi secundario, es una buena muestra de todos los estilos norteamericanos imaginables.
- Los Ginkas dan otro buen bolo con la solana, pero cometen la injusticia más increíble de este FIB: no tocan Retumbarama. Saltan encima de él, y sí, "Fiesta en la Luna", "De golpe y porrazo" o su versión de "Día raro" son potentes, PERO YO QUIERO EL SINGLE. Para matarlos.
- Tras un poco de botellón, entro a Tame Impala. Y sí, se merecen todo el hype y toda la tontería: las canciones son hermosas, las defienden de maravilla, y la belleza general que se respira en el concierto pone de buen humor a cualquiera. Cojonudos.
- Astrud con su orquesta no se escucha una mierda más lejos de la décima fila, cosa esperable, pero da igual. En formato festival al aire libre sí que se acepta el sing along. No da para que toquen todos sus éxitos, pero los que tocan son correctamente coreados por todo el público. Manolo está más mono sin ese look de escritor progre de los 70, eso sí.
- Otra copa en el coche, y vuelvo para ver cómo lo hacen Bombay Bicicle Club. Otros clones de Vampire Weekend. Me siento como un viejo en el Black & White cuando veo otro clon de Vampire Weekend: esos grupos jóvenes e inocentes que tocan a jóvenes imberbes, con esos cuerpos tersos, perfectos, sin una gota de grasa que... perdón, me perdía. Que no me gustaban y me fui.
- Mucho más me gustan Mumford & Sons. El rollo folkie sí funciona perfectamente, el carisma de buena gente que toca bien es creíble, y las arcadas que me produce la cerveza (puta heineken!) son agradables bajo su música.
- Pero qué cojones, no estoy para tanta cursilería. Me voy a Logo, que están haciendo un set de house bastante majo con dos tipos zancudos disfrazados de robots yendo entre el público. Pero yo voy a la música, que está bien.
- Cuando acaban, me voy a Beirut. Y Beirut me coge de los cojones, me gira la cara, y me hace prestarlos atención hasta el final. Qué maravilla. Qué cosa más bonita. Qué forma de llorar.
- Star Slinger iba presentando sus temas y remixes para los cuatro gatos que estábamos ahí. Sí, yo paso mil de los Arctic Monkeys, como adivináis. Los que estábamos bailamos como locos cada una de sus deconstrucciones hip hoperas, y el tío alargó el set de forma generosa. Me gustó tanto como todos los eps que ha sacado.
- Big Audio Dynamite... lo siento, no. El comeback de Magazine sí, el de Gang of Four también, el de PIL también, y hasta el de Sex Pistols, pero éste me aburrió con ganas. Salí a Primal Scream.
- Y el concierto de Primal Scream me hizo darme cuenta de que, entre todos los discos considerados como lo mejor de electrónica de los 90, el de Primal Scream es el único que me parece enormemente aburrido. Paul Okenfold? Madchester? Sueño. En Loaded se escucha a una negra haciendo gorgoritos, se escucha un piano, vientos afinados, y yo me pregunto ¿de verdad esto es un exponente de la música para drogas? Si parece música para bodas.
- Fake Blood me confirma lo que sospechaba el primavera del año pasado: una vez se sale del "I think I like it", aburre también hasta a las ovejas.
- Derrick L Carter se cargó toda la admiración que le tenía.

DOMINGO

Joder, sin duda El Día del festival.

- Los Eterno hacen un kraut de ese que parece llevarse tanto en el país. Lo hacen bien, pero les pasa un poco como a Edredón, que se les nota la falta de ideas melódicas. Vamos, que se repiten.
- Indienella. Pensad en 12 insultos, uno tras otro, y ya está escrita la crónica. Bueno, añadid un improperio más por lo que hicieron con su versión de Wire.
- Antonia Font tienen un directo fabuloso también. Yo ando fascinado con el teclista, pero es que son todos buenos, sin excepción. Un público entregadísimo, coreando todas las canciones en mallorquín, y con varias banderas regionales aplaudidas por el grupo. Pero lo importante, lo musical, emocionante.
- Hago una concesión a mis amigos y me pierdo And So I Watch From Afar, a los que, efectivamente, miro y escucho un poco de lejos. Parecen una cara B de Toundra.
- Catpeople son horribles. Se esfuerzan, y seguro que tienen éxito, pero son horribles.
- The Joy Formidable parece una reencarnación prematura de Cindy Lauper con una guitarra. No dan un mal bolo, pero sin ser fan me siento un poco apartado de lo que están haciendo.
- durante Veronica Falls me preguntaba cómo éste grupo no había caído en el Primavera, porque todo ellos sonaban a Primavera Sound. Un dream pop ruidista, cantado muchas veces al unísono por todos los integrantes, inofensivo, casi inocente, muy prometedor.
- Professor Green es el primer concierto que me demuestra que los españoles somos minoría. Un concierto que comienza con un karaoke masivo de grandes éxitos del hip hop (casi parecía una clase de primero de hip hop para blancos), y que arrasa en cuanto dicho rapero sale con una voz femenina, un batería, otro mc y lo que haga falta. Oh, y una versión de "Where is my mind", que no falte.
- Me interesa más ver qué rollo va a traer Hidrogenesse. El atuendo ya da una pista: el mismo que en la Rock Kitchen hace unos meses. Los guiris flipan. Los seguratas flipan. Los españoles bailan. Acaban defendiendo su escenario muy bien pese a coincidir con Portishead.
- Pero yo soy débil y prefiero volver a ver a Portishead. Entro durante la primera canción, y me vuelvo loco buscando un sitio donde ver el concierto en condiciones. ¿Os acordáis de esa mierda de público que nos tragamos en este primavera, con palmitas en Explosions in the Sky, gritos de "Bob Esponja!" durante Mogwai y demás? Pues unidlos a los guiris que tiraban minis. Sí, es probable que sea gente que hace hueco para Arcade Fire. Beth Gibbons, por otro lado, parece encantada de la recepción del público, y jamás ha estado tan contenta, bajando para darse, literalmente, un baño de masas. Yo me pongo en primera fila a la derecha, al lado de una cría que se pasa todo el concierto apoyada en la valla jugando al arkanoid y al sudoku con su móvil, y canto con Beth Gibbons "Wandering Star", "Roads" y lo que haga falta. Compruebo que no hay ni un puto fan alrededor mío. Miento, un poco más atrás hay un grupo embrutecido y puesto hasta las cejas que está dándolo todo como si esto fuera un Monegros.
- Nunca he entrado en los directos de Go Team, y sigo sin hacerlo. La cantante sigue teniendo ese culo perfecto, esa energía tremenda, y siguen siendo fiesteros, pero yo paso mil.
- Anika me llama más la atención. ¿Es Geoff Barrow el de ahí? ¿Le ha dado tiempo a cambiarse de concierto? Da igual, lo que está claro es que son los mismos Beak> y la misma tipa que estuvieron en el concierto de La Casa Encendida, pero esta vez sin ese público tan gilipollas que me tocó entonces. La Anika está aún más guapa, y su propuesta funciona, leñe.
- Me hago un hueco para Arcade Fire. Y aquí es cuando no comprendo nada: a mi alrededor soy el único que está cantando. El único que hace los gritos en "No cars go". El único que dice "uoooo! uoooo!" en Keep the Car Running. La peña pasa a mi alrededor, y es imposible moverse. Decido irme al estreno de Tinie Tempah porque, esta es otra, me caen, contándolos, diez putos minis de cerveza encima. Se oyen los tacos, se oyen las discusiones familiares, no se oye a Win Butler. Hago esfuerzos por irme, y me cuesta toda la puta Haití lograr escapar: ese público zombi, que ni corea ni se mueve, no me deja salir, me bloquea el paso, me miran con cara de mala hostia al intentar avanzar con mis mejores armas de "sorry", y de hecho hay un par que me empujan de mala manera. Putos ingleses malencaraos, os voy a meter la chancla en la boca para que al menos la tengáis coherente.
- En Tinie Tempah cada vez va viniendo más gente. Para mi sorpresa, aunque dura toda la segunda parte de Arcade Fire, se llena completamente, como si Arcade Fire fuera un grupo con público basicamente español. Tempah se mueve con comodidad en el escenario, pero, francamente, funciona mejor en disco que en ese coctel de sonidos raros que tiene en su directo.
- A ver ¿estuve en una sesión de Roska o de Zinc? Jamie George es un buen maestro de ceremonias, pero me parece tremendo que pinche los dos Crack House de Zinc casi en su totalidad ¡y no "I love to feel this way" que canta Jamie George!. No hay quien entienda a estos ingleses. Da igual, buen bolo, buena selección, Katy B homenajeada 4 veces, e ingleses entregados.
-Gesaffelstein... pf. Me voy a casa.

Fin. Un FIB con más gente que el año pasado, pero reconozcámoslo, con peor cartel. Deberían tener un poco de criterio eligiendo los comebacks y eligiendo lo folkie, porque los cabezas son potentes, pero la serie media era muy irregular. Pero me lo he pasado bien.

Y los ingleses son guapos a rabiar. Antes de llegar a los 22 años, digo.

lunes, 30 de mayo de 2011

Primavera Sound 2011


Crónica huntersthompsonesca de mi experiencia en el primavera sound

JUEVES

- Primero Toundra. Impresionantes, y uno de los mejores conciertos del día. Tantas guitarras, y sonaba bien.
- Triángulo en la zona VIP. Es posible que fuera porque estuviéramos lejos, pero la cosa sonaba mucho más poppy que de costumbre. Mi experiencia me ha dado un concierto fantástico de estos por cada concierto regulero, y creo que tocaba el regulero.
- Blank Dogs. Misma base todo el rato. A ratos sonaba a lo mejor de New Order, pero otros ratos, a garrafa. Me cansé.
- Ratito de Thelematicos. Divertidísimos, como se esperaba en el disco, con canciones cortas. Tan cortas, que en nada estaban con "Vivo en una montaña" y acababan.
- Vuelta a Blank Dogs. Cuando volví, la base que llevaban usando toda la hora como ritmo seguía ahí.
- Vuelta a la zona vip a tomar diecisiete cervezas más. Of Montreal se ven haciendo el ganso y haciendo lucha libre.
- Fresh & Onlys. Chascazo del quince al ver que no eran capaces de defender tan magníficas canciones. Buscaba a las melodías como quien busca a Wally. Desistí. Me escapé a...
- Seefeel, que estaban dando un señor concierto, con, esta vez sí, todos los instrumentos funcionando. El look señora del campo de la frontman me tenía hipnotizado, pero la música era aún mejor. Cuando tocaban la primera del Quique el amigo que me encontré me hizo dejarlos para...
- PIL. Que no me estaba gustando tanto como el en fib 2010. Quizás sea porque era muy pronto, quizás por la falta de alcohol (que se notaba en el público), quizás porque en el FIB apostaron por un show contínuo de descerebre post punk lleno de blanco y negro, y aquí no ocurría. Así que aguanté lo suficiente para...
- Oneothrix Point Never. Que era una idea estupenda y un sonido ambient estupendo... si no se hubiese entrecortado contínuamente. Parece que fue culpa de su portátil, o de su mezclador; culpa suya anyway. Buena atmósfera, por el resto.
- Zona VIP. Diecisiete cervezas más, y una hamburguesa. Comienza Grinderman. Me gusta, y me gusta mucho ver a Nick Cave, furioso, junto con Warren Ellis el que no hace comics. Pero tengo demasiada curiosidad por ver a Glenn Branca...
- ... que resulta ser una apisonadora. Un concepto un poco raro lo de dirigir guitarras y batería (que llevaban partitura todos y cada uno), pero un resultado muy chulo. A destacar el propio Glenn Branca, un tipo divertidísimo.
- Quiero ver a Das Rascist pero me da una bajona tremenda. Épica. No puedo con mi cuerpo. Quiero morir. Quiero dormir. Me tumbo en el cesped, comienza Caribou con un show parecido a los últimos, me duermo un rato, mi espalda descansa. Despierto, suena "Sun". Me estiro, me voy tranquilamente al pitchfork.
- Gold Panda da un set muy efectivo, pero sin duda la que parte el bacalao es "You". Fascinante en directo, un slow disco que bailo rodeado de guiris rubias, felices. Me encuentro a una panda de amigos muy animados.
- Nos vamos a lo que queda de Lüger, que es magnífico a esas horas, incluso mejor de lo que recordaba a este grupo. Ingleses con los que voy dicen "parece un grupo de los 70". Las pillan al vuelo.
- Pierdo el conocimiento y la memoria. Por las fotos parece que estuve en Factory Floor y que me lo pasé muy bien.
- Recupero la memoria para un John Talabot estupendo que acaba demasiado pronto, repentino, ni idea de por qué.
- Nos damos la caminata todos los de Talabot para llegar al final de Girl Talk, con un Imagine cantada por todos. Vuelta al metro. Muero.

VIERNES

- De alguna forma, logro despertar en el hostal. Pienso en los conciertos del parque, pero tengo el cuerpo del revés. Nos hicieron una ñapa en el hostal y tenemos que cambiar de habitación en un rato. Me meo vivo, me despierto, espero a mi amiga pacientemente, y ya espabilado, nos vamos a desayunar. Vuelvo a morir y de nuevo me despierto en mi habitación, a las 3 y media de la tarde, con el tiempo justo de pegarme una ducha, vestirme, y pedir por favor en un restaurante cercano que me den de comer, terminar, y darme la carrera al Forum.
- Aias son monas y poppies. Y eso. Monas y poppies. Nada más. Sonríen. Son monas.
- Voy a Lichens. Media hora de experimentación con sonidos analógicos y juego con loops. Fascinante.
- Vuelvo a la zona VIP a beber una cerveza, claro. Bueno, dos. Terminan unos Avi Buffalo potentes, que me da rabia haberme perdido en su totalidad. Me bajo a Monochrome Set y me encuentro a mi compañera de habitación.
- The Monochrome Set hacen un... set donde sólo hay una canción de su segundo disco, mi favorito. Da igual. Su estilismo es tremendo, pero su directo también, y suenan compactos, seguros, como si se cayesen bien. Me encantó.
- Vuelvo a la VIP, cervezas, voy a James Blake tras saludar a unos cuantos foreros [muchas de las partes de la zona VIP fueron de saludar a foreros, pero ni me acuerdo de los nicks ni de las caras]
- James Blake parece dar un conciertazo. Está petado. Intento moverme hacia un lado: imposible. Hacia al lado del mar: no se oye. Frustrado, me largo a Wolf People.
- Wolf People dan exactamente el directo que me esperaba, aunque me faltó conocer más su repertorio. Muy monos, muy buen grupo.
- Voy a Pere Ubu que tocan su primer, y quizás mejor, disco. Empiezan con dos singles, siguen con el disco a capón, presentándolo de forma divertida y algo inquietante. Conciertazo.
- Vuelvo a la zona VIP a comer y beber. Luego pienso, qué cojones, y me voy a coger sitio para Belle & Sebastian.
- Escucho a B&S como buen fan, y sobre todo, como buen fan de su segunda etapa. Me cuesta entrar, pero al menos entro, no como todos los de mi alrededor, gente seta que no paraba de hablar. En este momento no me puedo mover. Pienso qué cojones y canto y bailo y salto y que el mundo se acabe. Me río con Stuart Murdoch, me emociono con Sleep The Clock Around.
- Bajo a ver a Explosions. Me voy a la barra. Espero. Espero 10 minutos. 15. Empiezan. Sigo esperando. Terminan la primera. Doy un grito al cabo de un rato, nadie me hace caso, y me atiende un camarero con los ojos claros más hipnóticos que recuerdo. Ya con mal cuerpo itnento pillar un buen sitio para ver a los EITS, pero es imposible. A la izquierda la gente habla, a la derecha también, y yo estoy agotado, muy cansado, derrotado, agobiado de esa puta mierda de público que me iba a amargar los conciertos que más esperaba. Me siento en las gradas e intento aislarme, con la cerveza, respirando hondo, y es muy difícil, pero más o menos lo consigo.
- Tengo curiosidad por el Dj Set burialesco de Kode 9. Curiosidad satisfecha: me duermo. Me vuelvo a subir a la zona VIP.
- Pulp tocan Disco 2000. Pulp tocan This is Hardcore. Pulp tocan más cosas. Pulp llegan a Common People, y con el nuevo amigo que me encontré en la zona VIP, empiezo a bailar... y me siento igual que cuando le echaba todo el entusiasmo posible para bailarla en el Ocho y Medio, aunque la canción estuviera quemada. Se me amarga el concierto pensando en lo programado que está todo, lo calculadamente nostálgico que es la sucesión de monochrome set, pere ubu, pulp. Me bajo a Jamie XX.
- SESIONAZA de Jamie XX. Voy a ver como es Battles, me lo pienso mejor, y me quedo con Jamie XX hasta el final, disfrutando como una perra.
- Ya me quedo en el pitchfork para bailar a Lindstrom. Me pongo por delante. De repente estoy rodeado de maricas y pienso que esto es como una sesión de una discoteca de Chueca, pero en bien. I feel Space. Maravilla. Subidón. Termina, a casa, y a dormir. Llego a las 6 y cuarto a la habitación.


SABADO

- La zorra de mi amiga va a quedar con otra, y vuelve a ducharse durante una hora, secarse el pelo y demás. 48 horas después la volvería a amar, pero en ese momento, a las 10 y media de la mañana, la odio como a las urracas que me despiertan en verano. Me despejo, enciendo el twitter, y leo a una amiga "¿alguien para Espanto esta mañana?". Hm, siempre se me escaparon, y Espanto es uno de esos extraños casos de grupos a los que conozco personalmente ANTES de escuchar su música. Me pillo un café que me tomo en el metro, acabo en el parc, y GAF están dando un bolazo ruidoso. Con una cerveza gratuita gracias a un par de chavales a mi lado que confundieron a los camareros con esto de ser VIPs, me voy a ver a Espanto, con un público mayormente integrado por amigos.

- Espanto tocan con más parafernalia y ruido que nunca. Imperfectos, pero da igual. Las canciones son estupendas, las letras son maravillosas, y soy un poco fan aunque sea porque ella me cae fenomenal. La amiga con la que quedé llega, cantamos juntos alguna letra, terminan, saludo a Teresa y la conversación parece parte de una canción de Espanto. En vez de a Espaldamaceta & Cuchillo, me voy al bar de la esquina a pedir un bocata de lomoqueso.

- Sí, suenan contínuamente Espaldamaceta y cuchillo, pero soy incapaz de analizar lo que escucho: no he dormido un carajo. Me voy a coger sitio en Comet Gain mientras tomo el bocata (para envidia de la cantante, en serio, vaya miraditas que le echaba). Conciertazo. Maravillosos. A ratos me mareo porque el sol empieza a salir, pero luego vuelvo y me animo de nuevo.

- Dan Melchior hace otro conciertón mañanero de cagarse. Sentado, relajado, sin mucha gente, su parafernalia me llega con claridad y facilidad.

- Tennis no sólo se parecen musicalmente a Fairground Attraction: la tía parece obsesionada con Eddi Reader en su estética. El concierto un coñazo bajo mi punto de vista, y a la media hora me largo, caminando, con dos cojones, al forum.

- Me equivoco de escenario y acabo en el Adidas. Doy un par de canciones a Pájaro Jack, que musicalmente tocan de maravilla, conjuntados, sutiles, pero no aguanto la voz del chaval. Me largo al lado, al jager vice, a ver a Disco las palmeras.

- Disco las palmeras son la primera apisonadora del día en ese fabuloso escenario, donde me pedí la primera cerveza provista por mr ojos claros del día anterior, que me miraba no sé si compasivamente o con instinto asesino. En el concierto tampoco me acaba de convencer la voz, pero en cuanto el sonido se compacta todo suena magnífico. Pero me tengo que ir, que empiezan The soft moon.

- The Soft Moon, con el viento, magníficos, maravillosos, y ahí Risingson Carlos baila, tan cansado, siempre atento a sus tonadas. Bailo como si me hubiesen inyectado adrenalina, que es lo que hacen con sus bases electrónicas y atmósferas oscuras, consiguiendo con el sonido un puto eclipse en el escenario levante. Emocionado, termina, y me voy otra vez a la Vice.

- La débil me sorprenden muy positivamente. Sin estructuras convencionales, usando también el ruido, arriesgándose con todo tipo de rupturas a mitad de concierto, me vuelven a dejar sin habla. Tres conciertos seguidos, tres putos conciertos de la vida.

- Tengo demasiada curiosidad por tune yards. La tía aparece en el escenario hecha una mamarracha, y soltando gritos al igual que en el disco, perfectamente afinados. Me sorprende que logren sacar esas canciones adelante, pero por otro lado me irrita el toque perriflauta que tiene de fondo. Desconecto del concierto al cabo de unas cuantas canciones, y me voy a la zona VIP.

- Me tomo las últimas cervezas que me tomaría en esa zona, y me voy a verlos desde más cerca. Milagrosamente, me encuentro con el amigo con el que más conexión musical tengo. Vemos un rato Fleet Foxes, muy bien conjuntados, afinados, con sus corillos, y se me cae un poco el mito del disco porque, de alguna forma, no me funciona en la San Miguel. Quizás sea porque esté un poco lejos, pero a esas alturas ni me apetecía moverme, y estaba harto de estar solo en todos los conciertos. Me voy con mi amigo a Gonjasufi. "¿Qué dices, Album Leaf? Album Leaf sabes qué van a hacer, no van a ser ninguna sorpresa, y en cambio Gonjasufi puede ser una sorpresa".

- Efectivamente lo fue. Para mal. Un desastre que quería intentar epatar con el guitarreo, torpemente mezclado con las bases, y con un micrófono que sonaba fatal por pura culpa del propio Gonjasufi. Al menos escuchamos a Las Grecas, pero me arrepentí enormemente el haberme perdido a Album Leaf.

- Nos damos cuenta de que vamos a estar casi toda la noche pateando, y nos resignamos. Vamos a Einsturzende, y ahí vemos un rato mientras que las amigas que se nos juntaron, directamente, se aburren. A ratos entramos en el concierto, hipnótico, fascinante, a veces hasta coreografiado. Pero nos apetece ver a Money Mark.

- Money Mark está vacío, como los viejos primaveras. Es simpático, toca bien, hace sus baladas, nos gusta pese a que suena más a lo fi que a funk. Aprovechamos para sentarnos, tomar unos perritos, unas cervezas. Nos vamos a Matthew Dear.

- Matthew Dear comienza regulero, pero va subiendo subiendo y subiendo hasta conseguir una magnífica traca final. Nos hipnotiza. Pero hay que ir a Mogwai.

- Logramos pedir cerveza , copas y demás, y cuando me tomo la primera (a estas alturas del festival estaba acostumbrado a pedir de dos en dos), comienzan con white noise. Me encanta el setlist, me encantan ellos, y pese a que a la derecha tienen una sobredosis de m bastante importante (y no paraban de echar bolsitas a la cerveza), la verdad es que nos toca un público envidiable. Mogwai fears satan, nos cagamos por la pata abajo, y éste quiere irse . Auto Rock, y ya nos vamos.

- Llegamos a Odd Future, estos hacen el bestia, hacen el ganso, y pensamos que mola, pero molaría más si se oyesen todos los micrófonos... y si nosotros entendiésemos algo. Nos subimos a la psicodelia de Animal Collective...

- ... a quienes damos unas cuantas canciones de cancha. Nos encontramos a más gente. Nos alejamos del gentío. En realidad no me está sonando demasiado mal, pero no tengo el cuerpo para meterme en el concierto. Nos largamos a Pissed Jeans.

- Pissed Jeans tienen una propuesta punk salvaje, desaforada, ruidosa y cacofónica. Y eso, tienen una propuesta punk y tal. Sí, pillamos la propuesta. Sí, que pillamos el chiste. Que sí. Que vale. Vamos a ver a Suicide Of Western Culture.

- Suicide of Western Culture logran cargarse mis dos favoritas del disco. Nos largamos a Dj Shadow.

- Dj Shadow tiene el huevo puesto, pero no parece haber empezado. Cuando nos colocamos entre el público (no pun intended), empieza el drum n bass. Luego el organ donor. Luego mi favorita de toda la puñetera carrera de dj shadow, high noon. Maravilloso. Y de repente, fin.

- Nos vamos a la Pitchfork. Estamos rendidos. Nos quedamos por pura fe en kode 9. Aguantamos el final de Black Angels, aguantamos un poco más. En las escaleras no podemos ni movernos. Empieza Kode 9, nos levantamos, disfrutamos, suena Julio Bashmore y nos emocionamos, sigue, sigue, y cuando son poco antes de y media decidimos irnos antes de que el metro se pete.

- Me despiertan a las 10:30. De alguna forma logro levantarme, nos vamos a desayunar, y luego a la tienda del CCCB. Estoy derrotado, quedamos con un amigo, tomamos unas cervezas, otras, luego unas tapas, me tomo dos cafés con él, me voy al aeropuerto, me divierto con el Grindr dentro de él, el avión se retrasa una hora, llego a Madrid, llego a Nuevos Ministerios, de ahí logro coger un cercanías al pinar de las rozas donde tengo el coche, y llego a casa a las 12 y media. No puedo dormirme. Juego a la DS. Me duermo. Hoy tengo el día menos productivo de mi vida.

Fin. El año que viene llevo otro rollo.

domingo, 6 de marzo de 2011

Y tú ¿cuándo lo supiste?


Hay una pregunta típica que te hace la gente normal, pese a muchos años que pasen.

- Tú ¿cuando te diste cuenta de que te gustaban los tíos?

Es una pregunta legítima, y supongo que está relacionada con esa manía que tenemos todos de poner límites, hitos concretos, que nos ayudan a comprenderlo todo. Pero en mi caso es imposible de comprenderlo. Tengo amigos que dicen "yo tenía muy claro que me gustaban las mujeres desde que me enamoré de la chica que nos cuidaba". O el caso opuesto, con el chico. Yo, sinceramente, no tengo ni idea: el darme cuenta de que el sexo era una cosa compleja e imprevisible fue algo muy difuso, sin una frontera, sin comprensión, imperceptible. Jugaba con el ordenador, montaba en bicicleta, en la pubertad me hacía mis pajas sin pensar en nada concreto, y creo que iba con el piloto automático en cuanto a las reacciones hormonales: miraba tales películas y tales fotos para excitarme, pero no exactamente porque fueran lo que me excitaban, sino porque eran mi primer contacto con El Sexo y porque eso es lo que tenía que excitarme. Añádase a eso una educación tremendamente clasista (no homófoba, ojo, sino clasista) y uno se hace una idea del meollo mental que se estaba formando en la adolescencia.

Lo mejor, por tanto, era no pensar en el sexo. El sexo era raro, era incomprensible, no entendía la histeria por el sexo, no me interesaba liarme con chicas. Y eso a las chicas - y a los chicos - les intrigaba, sin que nadie me dijera abiertamente sus sospechas ("maricón!"). Creo que era más fácil pensar que el chico era raro, a secas, que pensar que tenía una armarización de caballo. Por las reacciones que he visto en varias amigas años después, ese desconcierto culpable unido con cabreo y demás, cada vez estoy más convencido de ello.

Sin embargo, sí que me llegué a enamorar unas pocas veces. Enamorar de verdad. De pensar en ellas y que aún recuerde su pelo, su olor, su risa. En tercero de BUP me tocó sentarme entre una rubia y una morena, dos chicas guapísimas entonces que me trataron como su mejor amigo, y con las que llegué a pasarlo realmente mal: era tan gozosa su compañía que por un lado no sabía elegir, y por otro sufría mucho cuando no me hacían caso. La morena, con su languidez, su brillante lenguaje, su risa que aún tengo en la cabeza, era totalmente fascinante, de película francesa de los 70. Ese pelo largo que se le pegaba a la cara, esos ojos negros que pintaba sutil y estratégicamente para no parecer demasiado gótica, esas formas delgadas, y ese olor dulce que tenía. Esa letra escrita con una caligrafía perfecta.

La rubia era una bomba sexual, todo ella. Hace poco la busqué en google y la vi con un grupo no muy diferente con el que iba hace 12 años. Inteligente, con una belleza antigua redondeada (lo típico de "mejillas coloradas, aspecto saludable") y una simpatía arrolladora, era la obsesión de todos los que la rodeaban. Y con ésta sí me declaré, tarde, mal, delante de su novio y poco antes de vomitar un mini entero de calimocho (una anécdota entonces triste y vergonzante, y que ahora la veo como algo muy tierno que hizo otra persona distinta a mí).

Intento viajar en el tiempo al Carlos de entonces, de finales de los 90. Duele un poco. Mi cerebro trabajaba a toda prisa haciéndose preguntas que luego iba enterrando. Con 18 años empezaba a aceptar, a darme cuenta y a reconocer el hecho de que me ponía muy burro cuando un tío fuerte me abrazaba (aunque ni siquiera entendía el concepto de "fuerte": ni siquiera entendía esa reacción hormonal tan selecta). Pero, obviamente, me estaba pillando mucho por la rubia ¿no?. Quizás fue la primera vez donde me encontré que esto del "amor" tiene mucho de entusiasmo fingido, de venga sí, es verdad, pensemos en ello, y como piensas en ello es que estás enamorado. De hecho ya me estaba fabricando una pose de romántico trágico que convenció a amigos y familiares (bueno, casi lo sigue haciendo). Mientras, en otro lugar de mi cabeza, el demonio de la multiplicación de los penes y los mozos iba haciéndose más fuerte.

Estaba desesperado por enamorarme, por que me gustara alguna. Y eso pasó, por última vez, y creo que de la forma más sincera, en un viaje a Bélgica. Ahí ella lo consiguio, la muy zorra, la muy maravillosa obra terrenal, morena, con el pelo corto, siempre vestida de negro, y militante anarquista, con una sonrisa de muchacha del norte que tengo que recuperar en su foto de vez en cuando. Era la futura mujer del hijo de una de las que viajaban (!), y entró como una locomotora en un grupo bien asentado, amenazando a las chicas con quitarles el protagonismo, metiéndonos ideas prefabricadas pero muy bien expuestas (e insólitas en nuestras cabezas) sobre orden social, subiéndome el ego, mirándome con ternura. Ahí, sí. No podía hablar con ella, temblaba, tartamudeaba: era una auténtica diosa que me hacía sentir torpe y niño - y lo era.

Pero era imposible, claro. Partía de la imposibilidad, ese fatalismo romántico del que acabas un poco yonki, y con él daba vueltas escuchando "Una semana en el motor de un autobús" de Los Planetas, mientras lloraba oh tan fatalmente por las esquinas. De hecho hice la prueba mental y ¡oh sí, te excita sexualmente!

Bah, cojones. Era otro truco mental más elaborado para que me fuera elaborando esa imagen de romántico fatalista. Pero lo pasé muy mal por una mujer, por última vez en mi vida, en ese verano donde conocí a Los Planetas y a Underworld. Bebiendo como si no hubiese un mañana, con un estado lamentable, sin poder comer, diciendo a todo el mundo que lo sentía por todos los pecados que había cometido y parte de los que me quedaban por hacer. Esto fue un viaje del coro ¿no lo he mencionado?. Ese coro donde había zorrerío sin consumar, y donde unas cuantas coralistas jóvenes me querían adoptar. Recuerdo, en ese viaje, en un autobús, que una de ellas me dijo "túmbate encima mío". Lo hice, escuchando "línea 1" de "Una semana...". Ella cogió uno de los cascos, se lo puso en la cabeza, mientras yo la miraba, lacrimoso, cantando, y ella me acariciaba el pelo, para que me calmase. Fuera pasaban pastos y más pastos belgas.

jueves, 10 de febrero de 2011

Vigalondazo

Como no actualizaba esto, me quedé con las ganas de opinar sobre el tema de Vigalondo. Y lo que más me impresiona del tema: el fatalismo, casi de fábula moral, que tiene todo. Un día eres triunfador, te vas de copas con actores de Hollywood, y a la vez la Gente Normal te sigue acogiendo y apreciando. Tu blog es de los más respetados, tu periódico te toma como seña de identidad de su campaña, y, joder, en una de las polémicas más chungas sobre derechos de autor y cambio de legalidad, eres capaz de salir inmune dejando en ridículo a todos tus seguidores. Y de repente, con cinco vinos, escribes algo que no crees que sea muy distinto a lo que has escrito antes. Total, en España ¿quién es judío? Todo el mundo está obsesionado con el terrorismo, con el sexo, con los pelotazos, con el paro, con los gitanos, sudamericanos y magrebíes, pero pasan de los judíos. ¿Qué ha pasado? ¿Quién ha escrito eso? ¿Soy yo? ¿Lo cambiaría si volviese atrás? ¿Pero por qué cambiarlo, no sería un mal símbolo poder cambiarlo? Lo cambiaría pero ¿sólo porque una panda de subnormales lo dicen así? Pero si la gran mayoría me están riendo la gracia.

Fue una bajada sutil pero impresionante a lo más bajo de la prensa nacional, para darnos cuenta que el fondo siempre importa menos que los hombres de paja. Este hombre nos cae mal, con lo que se merece lo que le ha pasado por soberbio. Este hombre es de la competencia, con lo que se merece lo que le ha pasado por traidor. Medios enemigos te defienden por razones equivocadas, medios amigos tampoco mueven un dedo por un miedo tremendo que ha aparecido y que hasta ahora nadie había hablado de él. Sí, me defiende un foro, un maldito foro de internet, nada más: toda mi vida se va al retrete por haberme pasado de listo. ¿No podría haber sido igual de brillante pero sin mencionar ese tema? No, imposible, ese tema y esa broma es parte de lo que soy yo, y a quien no le guste... ¿qué pasa si esa parte que no gusta me cierra puertas? ¿Debería volver atrás en el tiempo para cambiarlo? Mierda, no puedo. Eso era mi película, no yo.

Es ese momento de metida de pata, lo que tuerce el destino, ese momento tan claro, el que me tiene obsesionado. Una vez soltado el twit ¿podría haber hecho algo para parar la repercusión? Parece que no. Pero ¿cuánto hubiese tardado una masa linchadora en ponerse encima de él por cualquier otra excusa? ¿estaba destinado a ser un centro de linchadores? ¿Saldrá de esta experiencia más fuerte y con un halo de mártir que le hará un superhéroe de la expresión? No, eso es demasiado. Pero ¿podrá volver a esa línea ascendente de director con talento que se le tenía prometido?

Ríete de los cronocrímenes, ríete de la de Sandra Bullock. Este tipo de líneas, ramificaciones y cosas ilógicas del destino es lo que más obsesionado me tiene del concepto "crimen y castigo", "hechos y consecuencias", y sobre todo, ese concepto llamado "responsabilidad" que, me doy cuenta, muchas veces he aplicado con gente para hacer rápidos juicios de valor, y que no es tan fácil, que muchas veces uno se pasa de Dios exigiendo esa "responsabilidad" casi pitonisa a todas horas. Nacho Vigalondo: me tienes fascinado.