viernes, 15 de agosto de 2008

Resucitando

Comprendedlo: necesitaba unos meses para no tomar decisiones ni hablar sobre ellas. De esto que te guardas todo, que simplemente vives, y que dejas pasar las semanas para que las cosas reposen. Desde que Kelley Polar sacó el segundo disco he seguido el mismo ritmo que llevaba antes, y eso quiere decir asentarse en el trabajo donde estaba, seguir disfrutando de algún concierto, viajar algo más por la península y gastarme dinero consiguiendo ahorrar.

Sin cambios, pues. Sin cambios que quiere decir que en realidad sí que he tomado alguna decisión, pero eso sí que prefiero guardármelo. Sin cambios también quiere decir que han salido muchos discos este año, pero ninguno o casi ninguno que me haya conseguido emocionar, hacerme sentir parte de él, comprender todo su proceso creativo. DFA siguen sacando canciones, el Summercase estuvo divertido, doblé mi demanda de festivales y conciertos con locuras como el Primavera Sound (un festival con 6 escenarios es una locura), y ese sentimiento contradictorio de admiración/envidia/desprecio cuando veo a todos los modernos en estos eventos.

Estoy casi obsesionado con la new wave y el post punk, y me han empezado a gustar muchos grupos coincidiendo con que cumplí los 30, con lo que se cumple el cliché ¿Acabaré montando cenas con recopilatorios chillout? Espero que no.

Hace una semana, al encontrarme con mi prima-madrina y comentarle que las cosas no me iban bien pese a que el trabajo fuera un coñazo, me decía "bueno, pero te da tiempo libre y dinero para gastarlo en él, y eso es lo que te hace feliz en una sociedad consumista". Me inquieta hasta qué punto todo el tiempo libre, que es el único que sirve para pensar un poco en ti mismo, crecer de alguna forma, digamos que mejorarte socialmente, da felicidad consumiendo. Si ya lo dice, en el cajero que hay en Alonso Martínez, grabado debajo de las teclas: "CONSUME, IDIOTA". Compro una DS, compro una PSP, compro un iPod, y casi hay más felicidad en el hecho de hacerte un regalo que en la utilidad que tienen luego.

Esto lo pienso cuando salgo del trabajo y me pierdo por el centro, comiendo en vegetarianos - mi nuevo vicio - , leyendo el último libro que me dan en stardustcf, repasando discos, repasando pensamientos, mirando el móvil. También pienso que si mi infelicidad se reduce, o puede reducir, a que esto es rutina, estoy bastante mejor que cuando este blog era oscuro y catártico.

Anyway, tenía varios planes para este año, y ya los he retrasado para el otoño. El primer plan era separar esto en varios blogs según lo que quiero contar: me gusta hablar de discos, de juegos, etc, pero pontificar sobre estos temas en la misma página queda extraño y esquizofrénico. El segundo es retomar la música: tengo demasiados acordes y bases metidas en la cabeza como para no trasladarse a algo físico. La tercera es largarme de casa. La cuarta es ver si puedo trabajar fuera del país. Mirad, ya os he confesado bastante.

Estoy terminando de ver la primera temporada de "Policías de NY". He estado todo el día arrastrándome por una resaca atroz en una noche donde me lié con un tío en un bar - hace un año que no lo hacía, wow - haciendo gazpacho, verduras hervidas y tomando zumos. Sí, he sacado los filetes del congelador, que no me da el cuerpo para quedarme sin proteínas. Y he tomado tarrina de helado descalzo encima del sofá.

Sí, pensé en salir.

Por cierto, murió mi otro gato, y hace una semana y media, mi abuelo. Mi abuelo paterno era un tío raro, frío, que hizo teología cuando cumplió los 70, con cierta tendencia a predicar sobre el poder de la voluntad, de cómo todo se consigue si uno se esfuerza lo suficiente, y lo consciente que estuvo toda la vida en tomar las decisiones adecuadas. Nunca hablaba de amigos de la juventud, sino de lo que él consideraba más importante: su estancia en icai, y el exilio de los jesuitas a alemania. Pero todo ese discurso funcionó para él - a los 97 años seguía haciendo muchas cosas solo - y siempre te mostraba que estaba orgulloso de toda su familia y sus nietos. No le veía demasiado - vivía en Barcelona - pero le vi en una de esas visitas a festivales. Nada, se fue. Y a mi gato lo sacrificaron mis padres. ¿Entendéis a qué viene tanto pensar en cambios?

5 comentarios:

Ire dijo...

te mando un abracito virtual. El real te lo daré en cuanto te vea guapito, que ya he vuelto de las vacas :)
muas

alakazaam! dijo...

Carlitos dijo...

¡Objection! A Lidia Bosch la sodomizaba pero bien Juanjo Puigcorbé en aquel thriller con Bud Spencer.
18 de mayo de 2008 22:50

creo que he perdido el apetito.

sisifosehaceviejo dijo...

No entiendo esa mención a tu abuelo y a tu gato en el mismo párrafo.
En realidad tengo una cierta hipótesis, pero prefiero no creérmela, porque no es muy linda.
Por eso digo que no lo entiendo.

Ilse dijo...

Churchill, me tuvo que chivar el Paseante que habáis vuelto. Si cierras algo, avisa cuando lo abras.

Eres magnífico, no sé por qué me cuesta leerte triste, aunque lo cuentes bonito. Yo también he vuelto, glups, aunque nunca quise irme, la verdad.

Zeiss dijo...

Qué resurrección más efímera, coño.