lunes, 18 de julio de 2011

Fib 2011


[Mensaje escrito para el foro del primavera sound, pero extrapolable]

Bueno, querréis que os cuente cómo ha estado este FIB, seguramente el FIB oficial de la decadencia absoluta ¿verdad?

Pues peor que el del año pasado, pero aún así no ha estado mal. Fue injusto concentrar todo lo mejor del cartel el domingo, y los parones que hubo el viernes fueron absolutamente criminales. Así que, enumerando:

JUEVES
- Anna Calvi mola. Así en general. Era el primer concierto, hacía calor, pero sonaba todo ruidoso y con una pose muy chula.
- Russian Red me aburre enormemente con sus canciones, pero su concierto sonó a absoluta gloria. Se oía todo, en toda su sutileza: tiene un grupo de músicos, aparte de muy guapos, absolutamente fabulosos.
- Julieta Venegas hizo exactamente el concierto que se esperaba. Ocurrió exactamente lo esperado: miles de personas cantando "yo te quiero con limón y sal", "me despido de ti y me voy", y su versión, oh tan celebrada, de "sin documentos", mientras los guiris flipaban, mucho. Además ella estaba monísima.
- Lo de Congotronics vs Rockers era absolutamente hipnótico. Sí, es cierto, tenía ese ligero olorcillo a intelectualidad dándoselas de perriflautismo, pero musicalmente la cosa funcionaba. No había una línea melódica demasiado clara, pero llamaba la atención y movía los pies. Ah, y ni idea de quienes eran los de encima del escenario.
- Crystal Fighters tuvieron el concierto, directamente, más agobiante de toda esta edición del FIB. El lumbreras que decidió ponerlos en el escenario más pequeño de todos debe haber muerto a base de collejas en este momento. Lo que pude oír y ver de ellos, bien, saturando graves y tal. Me rocé con muchos hombres, en plan cuarto oscuro del strong.
- Chase & Status tienen un show muy chulo. Tiran de vídeos para todas las colaboraciones vocales, pero usan batería en vivo que juntan bastante bien con lo pregrabado. Me metí en primera fila, bailé como un condenado, y sorteé varias hostias de guiris (sin duda, el concierto donde más peleas se montaron de todo el FIB).
- Pendulum también tienen un show muy chulo, aunque aquí parecía todo bastante reducido para caber en una hora, y los momentos raveros se mantenieron muy comprimidos. Vídeos y estética muy prodigy todo, funcionaba de maravilla a esas horas.
- Henry Saiz es un titán, hostia, un titán. Me encantó. La selección era muy bonita, y la progresión, implacable.


VIERNES:

Un botellón en el coche nos impidió meternos para los primeros conciertos.
- Nudozurdo. ¿Puede gustarme más el cantante? Y más aún ¿cómo un grupo cuyos discos me parecen un meh son capaces de hacer esos directos tan densos con toda la solana? Segunda vez que los veo en un FIB, y mejor que la anterior, con un escenario grande que ocupaban sin problemas.
- Paris Riots. Yawn.
- The Undertones: ya sabéis cómo es esto de los comebacks, que o bien te encuentras al grupo igual de salvaje, o te lo encuentras en plan orquesta de feria. Undertones se acercaban un pelín al momento orquesta, pero tenían tan buen humor, tanta energía, y el líder era tan divertido, que el concierto se convirtió en uno de los mejores de este FIB.
- Herman Dune. No entro. Sigo sin entrar. Me aburro.
- Elbow: entro. Me gustan (como me gustaron hace dos años), pero me aburro. Empiezo a estar MUY cansado, y el momento folkie no ayuda. Señores que organizan festivales: meter varios grupos del mismo estilo solapándose no es una buena idea, en absoluto.
- Art Brut son un poco la polla en directo. Un amigo me comentaba que eran los The Fall actuales, y yo sin haberlos conocido de antes, pues sí, un poco un The Fall sin autodestrucción, pero el cantante usó toda su simpatía para caminar por el público (retornado en plan crowdsurfing por éste, y esta vez tuve suerte de que nadie se me cayese encima), y con tonterías de estas se hizo entender en sus desbarres y se hizo bailar en sus ataques sonoros.
- The Strokes. Venga, venid todos y decídmelo: "ya te lo dije". Cierto, su directo transmite tanta energía como la digestión de una vaca, lo cual hace que se resalte un hecho muy tonto que ocurre con los Strokes: tienen canciones muy buenas (las de Is This It, basicamente), y el resto son insoportables. Julian Casablancas tiene el carisma de una mierda de pavo, y el grupo aunque tocaba bien, aburría enormemente.
- Zombie Zombie, mientras tanto, hacían rave con la música de John Carpenter. Con momento subidón con la de Halloween. Sí, el invento funcionaba, pero son mucho mejores con sus composiciones propias.

Entonces, amigos, empecé a sudar. Y luego a temblar. Y luego me empezó a doler la cabeza y la tripa, y me tuve que tumbar. Empezaba James Murphy, pinchando la puta mierda que todos sabéis, y no me recuperaba. Me iba yendo al hostal por el laargo camino y relevó Juan macLean, pinchando la puta mierda que ya sabemos todos que pincha por lo general. Morí en la habitación, despertado de vez en cuando con las putas maravillas que pinchaba Mary Anne Hobbes.

SABADO:

Tras 12 horas de sueño aprox. , nos enfrentamos al día más duro y largo del festival.

- Jerry Fish y su grupo hace de entertainer. Que es lo que le pega. No llegamos a 100 personas entre el público, pero él sale, baila con todos, declara su amor a todos los vigilantes de seguridad, y bueno, se mete a la gente en el bolsillo con esas tonterías. El rollo musical, casi secundario, es una buena muestra de todos los estilos norteamericanos imaginables.
- Los Ginkas dan otro buen bolo con la solana, pero cometen la injusticia más increíble de este FIB: no tocan Retumbarama. Saltan encima de él, y sí, "Fiesta en la Luna", "De golpe y porrazo" o su versión de "Día raro" son potentes, PERO YO QUIERO EL SINGLE. Para matarlos.
- Tras un poco de botellón, entro a Tame Impala. Y sí, se merecen todo el hype y toda la tontería: las canciones son hermosas, las defienden de maravilla, y la belleza general que se respira en el concierto pone de buen humor a cualquiera. Cojonudos.
- Astrud con su orquesta no se escucha una mierda más lejos de la décima fila, cosa esperable, pero da igual. En formato festival al aire libre sí que se acepta el sing along. No da para que toquen todos sus éxitos, pero los que tocan son correctamente coreados por todo el público. Manolo está más mono sin ese look de escritor progre de los 70, eso sí.
- Otra copa en el coche, y vuelvo para ver cómo lo hacen Bombay Bicicle Club. Otros clones de Vampire Weekend. Me siento como un viejo en el Black & White cuando veo otro clon de Vampire Weekend: esos grupos jóvenes e inocentes que tocan a jóvenes imberbes, con esos cuerpos tersos, perfectos, sin una gota de grasa que... perdón, me perdía. Que no me gustaban y me fui.
- Mucho más me gustan Mumford & Sons. El rollo folkie sí funciona perfectamente, el carisma de buena gente que toca bien es creíble, y las arcadas que me produce la cerveza (puta heineken!) son agradables bajo su música.
- Pero qué cojones, no estoy para tanta cursilería. Me voy a Logo, que están haciendo un set de house bastante majo con dos tipos zancudos disfrazados de robots yendo entre el público. Pero yo voy a la música, que está bien.
- Cuando acaban, me voy a Beirut. Y Beirut me coge de los cojones, me gira la cara, y me hace prestarlos atención hasta el final. Qué maravilla. Qué cosa más bonita. Qué forma de llorar.
- Star Slinger iba presentando sus temas y remixes para los cuatro gatos que estábamos ahí. Sí, yo paso mil de los Arctic Monkeys, como adivináis. Los que estábamos bailamos como locos cada una de sus deconstrucciones hip hoperas, y el tío alargó el set de forma generosa. Me gustó tanto como todos los eps que ha sacado.
- Big Audio Dynamite... lo siento, no. El comeback de Magazine sí, el de Gang of Four también, el de PIL también, y hasta el de Sex Pistols, pero éste me aburrió con ganas. Salí a Primal Scream.
- Y el concierto de Primal Scream me hizo darme cuenta de que, entre todos los discos considerados como lo mejor de electrónica de los 90, el de Primal Scream es el único que me parece enormemente aburrido. Paul Okenfold? Madchester? Sueño. En Loaded se escucha a una negra haciendo gorgoritos, se escucha un piano, vientos afinados, y yo me pregunto ¿de verdad esto es un exponente de la música para drogas? Si parece música para bodas.
- Fake Blood me confirma lo que sospechaba el primavera del año pasado: una vez se sale del "I think I like it", aburre también hasta a las ovejas.
- Derrick L Carter se cargó toda la admiración que le tenía.

DOMINGO

Joder, sin duda El Día del festival.

- Los Eterno hacen un kraut de ese que parece llevarse tanto en el país. Lo hacen bien, pero les pasa un poco como a Edredón, que se les nota la falta de ideas melódicas. Vamos, que se repiten.
- Indienella. Pensad en 12 insultos, uno tras otro, y ya está escrita la crónica. Bueno, añadid un improperio más por lo que hicieron con su versión de Wire.
- Antonia Font tienen un directo fabuloso también. Yo ando fascinado con el teclista, pero es que son todos buenos, sin excepción. Un público entregadísimo, coreando todas las canciones en mallorquín, y con varias banderas regionales aplaudidas por el grupo. Pero lo importante, lo musical, emocionante.
- Hago una concesión a mis amigos y me pierdo And So I Watch From Afar, a los que, efectivamente, miro y escucho un poco de lejos. Parecen una cara B de Toundra.
- Catpeople son horribles. Se esfuerzan, y seguro que tienen éxito, pero son horribles.
- The Joy Formidable parece una reencarnación prematura de Cindy Lauper con una guitarra. No dan un mal bolo, pero sin ser fan me siento un poco apartado de lo que están haciendo.
- durante Veronica Falls me preguntaba cómo éste grupo no había caído en el Primavera, porque todo ellos sonaban a Primavera Sound. Un dream pop ruidista, cantado muchas veces al unísono por todos los integrantes, inofensivo, casi inocente, muy prometedor.
- Professor Green es el primer concierto que me demuestra que los españoles somos minoría. Un concierto que comienza con un karaoke masivo de grandes éxitos del hip hop (casi parecía una clase de primero de hip hop para blancos), y que arrasa en cuanto dicho rapero sale con una voz femenina, un batería, otro mc y lo que haga falta. Oh, y una versión de "Where is my mind", que no falte.
- Me interesa más ver qué rollo va a traer Hidrogenesse. El atuendo ya da una pista: el mismo que en la Rock Kitchen hace unos meses. Los guiris flipan. Los seguratas flipan. Los españoles bailan. Acaban defendiendo su escenario muy bien pese a coincidir con Portishead.
- Pero yo soy débil y prefiero volver a ver a Portishead. Entro durante la primera canción, y me vuelvo loco buscando un sitio donde ver el concierto en condiciones. ¿Os acordáis de esa mierda de público que nos tragamos en este primavera, con palmitas en Explosions in the Sky, gritos de "Bob Esponja!" durante Mogwai y demás? Pues unidlos a los guiris que tiraban minis. Sí, es probable que sea gente que hace hueco para Arcade Fire. Beth Gibbons, por otro lado, parece encantada de la recepción del público, y jamás ha estado tan contenta, bajando para darse, literalmente, un baño de masas. Yo me pongo en primera fila a la derecha, al lado de una cría que se pasa todo el concierto apoyada en la valla jugando al arkanoid y al sudoku con su móvil, y canto con Beth Gibbons "Wandering Star", "Roads" y lo que haga falta. Compruebo que no hay ni un puto fan alrededor mío. Miento, un poco más atrás hay un grupo embrutecido y puesto hasta las cejas que está dándolo todo como si esto fuera un Monegros.
- Nunca he entrado en los directos de Go Team, y sigo sin hacerlo. La cantante sigue teniendo ese culo perfecto, esa energía tremenda, y siguen siendo fiesteros, pero yo paso mil.
- Anika me llama más la atención. ¿Es Geoff Barrow el de ahí? ¿Le ha dado tiempo a cambiarse de concierto? Da igual, lo que está claro es que son los mismos Beak> y la misma tipa que estuvieron en el concierto de La Casa Encendida, pero esta vez sin ese público tan gilipollas que me tocó entonces. La Anika está aún más guapa, y su propuesta funciona, leñe.
- Me hago un hueco para Arcade Fire. Y aquí es cuando no comprendo nada: a mi alrededor soy el único que está cantando. El único que hace los gritos en "No cars go". El único que dice "uoooo! uoooo!" en Keep the Car Running. La peña pasa a mi alrededor, y es imposible moverse. Decido irme al estreno de Tinie Tempah porque, esta es otra, me caen, contándolos, diez putos minis de cerveza encima. Se oyen los tacos, se oyen las discusiones familiares, no se oye a Win Butler. Hago esfuerzos por irme, y me cuesta toda la puta Haití lograr escapar: ese público zombi, que ni corea ni se mueve, no me deja salir, me bloquea el paso, me miran con cara de mala hostia al intentar avanzar con mis mejores armas de "sorry", y de hecho hay un par que me empujan de mala manera. Putos ingleses malencaraos, os voy a meter la chancla en la boca para que al menos la tengáis coherente.
- En Tinie Tempah cada vez va viniendo más gente. Para mi sorpresa, aunque dura toda la segunda parte de Arcade Fire, se llena completamente, como si Arcade Fire fuera un grupo con público basicamente español. Tempah se mueve con comodidad en el escenario, pero, francamente, funciona mejor en disco que en ese coctel de sonidos raros que tiene en su directo.
- A ver ¿estuve en una sesión de Roska o de Zinc? Jamie George es un buen maestro de ceremonias, pero me parece tremendo que pinche los dos Crack House de Zinc casi en su totalidad ¡y no "I love to feel this way" que canta Jamie George!. No hay quien entienda a estos ingleses. Da igual, buen bolo, buena selección, Katy B homenajeada 4 veces, e ingleses entregados.
-Gesaffelstein... pf. Me voy a casa.

Fin. Un FIB con más gente que el año pasado, pero reconozcámoslo, con peor cartel. Deberían tener un poco de criterio eligiendo los comebacks y eligiendo lo folkie, porque los cabezas son potentes, pero la serie media era muy irregular. Pero me lo he pasado bien.

Y los ingleses son guapos a rabiar. Antes de llegar a los 22 años, digo.

lunes, 30 de mayo de 2011

Primavera Sound 2011


Crónica huntersthompsonesca de mi experiencia en el primavera sound

JUEVES

- Primero Toundra. Impresionantes, y uno de los mejores conciertos del día. Tantas guitarras, y sonaba bien.
- Triángulo en la zona VIP. Es posible que fuera porque estuviéramos lejos, pero la cosa sonaba mucho más poppy que de costumbre. Mi experiencia me ha dado un concierto fantástico de estos por cada concierto regulero, y creo que tocaba el regulero.
- Blank Dogs. Misma base todo el rato. A ratos sonaba a lo mejor de New Order, pero otros ratos, a garrafa. Me cansé.
- Ratito de Thelematicos. Divertidísimos, como se esperaba en el disco, con canciones cortas. Tan cortas, que en nada estaban con "Vivo en una montaña" y acababan.
- Vuelta a Blank Dogs. Cuando volví, la base que llevaban usando toda la hora como ritmo seguía ahí.
- Vuelta a la zona vip a tomar diecisiete cervezas más. Of Montreal se ven haciendo el ganso y haciendo lucha libre.
- Fresh & Onlys. Chascazo del quince al ver que no eran capaces de defender tan magníficas canciones. Buscaba a las melodías como quien busca a Wally. Desistí. Me escapé a...
- Seefeel, que estaban dando un señor concierto, con, esta vez sí, todos los instrumentos funcionando. El look señora del campo de la frontman me tenía hipnotizado, pero la música era aún mejor. Cuando tocaban la primera del Quique el amigo que me encontré me hizo dejarlos para...
- PIL. Que no me estaba gustando tanto como el en fib 2010. Quizás sea porque era muy pronto, quizás por la falta de alcohol (que se notaba en el público), quizás porque en el FIB apostaron por un show contínuo de descerebre post punk lleno de blanco y negro, y aquí no ocurría. Así que aguanté lo suficiente para...
- Oneothrix Point Never. Que era una idea estupenda y un sonido ambient estupendo... si no se hubiese entrecortado contínuamente. Parece que fue culpa de su portátil, o de su mezclador; culpa suya anyway. Buena atmósfera, por el resto.
- Zona VIP. Diecisiete cervezas más, y una hamburguesa. Comienza Grinderman. Me gusta, y me gusta mucho ver a Nick Cave, furioso, junto con Warren Ellis el que no hace comics. Pero tengo demasiada curiosidad por ver a Glenn Branca...
- ... que resulta ser una apisonadora. Un concepto un poco raro lo de dirigir guitarras y batería (que llevaban partitura todos y cada uno), pero un resultado muy chulo. A destacar el propio Glenn Branca, un tipo divertidísimo.
- Quiero ver a Das Rascist pero me da una bajona tremenda. Épica. No puedo con mi cuerpo. Quiero morir. Quiero dormir. Me tumbo en el cesped, comienza Caribou con un show parecido a los últimos, me duermo un rato, mi espalda descansa. Despierto, suena "Sun". Me estiro, me voy tranquilamente al pitchfork.
- Gold Panda da un set muy efectivo, pero sin duda la que parte el bacalao es "You". Fascinante en directo, un slow disco que bailo rodeado de guiris rubias, felices. Me encuentro a una panda de amigos muy animados.
- Nos vamos a lo que queda de Lüger, que es magnífico a esas horas, incluso mejor de lo que recordaba a este grupo. Ingleses con los que voy dicen "parece un grupo de los 70". Las pillan al vuelo.
- Pierdo el conocimiento y la memoria. Por las fotos parece que estuve en Factory Floor y que me lo pasé muy bien.
- Recupero la memoria para un John Talabot estupendo que acaba demasiado pronto, repentino, ni idea de por qué.
- Nos damos la caminata todos los de Talabot para llegar al final de Girl Talk, con un Imagine cantada por todos. Vuelta al metro. Muero.

VIERNES

- De alguna forma, logro despertar en el hostal. Pienso en los conciertos del parque, pero tengo el cuerpo del revés. Nos hicieron una ñapa en el hostal y tenemos que cambiar de habitación en un rato. Me meo vivo, me despierto, espero a mi amiga pacientemente, y ya espabilado, nos vamos a desayunar. Vuelvo a morir y de nuevo me despierto en mi habitación, a las 3 y media de la tarde, con el tiempo justo de pegarme una ducha, vestirme, y pedir por favor en un restaurante cercano que me den de comer, terminar, y darme la carrera al Forum.
- Aias son monas y poppies. Y eso. Monas y poppies. Nada más. Sonríen. Son monas.
- Voy a Lichens. Media hora de experimentación con sonidos analógicos y juego con loops. Fascinante.
- Vuelvo a la zona VIP a beber una cerveza, claro. Bueno, dos. Terminan unos Avi Buffalo potentes, que me da rabia haberme perdido en su totalidad. Me bajo a Monochrome Set y me encuentro a mi compañera de habitación.
- The Monochrome Set hacen un... set donde sólo hay una canción de su segundo disco, mi favorito. Da igual. Su estilismo es tremendo, pero su directo también, y suenan compactos, seguros, como si se cayesen bien. Me encantó.
- Vuelvo a la VIP, cervezas, voy a James Blake tras saludar a unos cuantos foreros [muchas de las partes de la zona VIP fueron de saludar a foreros, pero ni me acuerdo de los nicks ni de las caras]
- James Blake parece dar un conciertazo. Está petado. Intento moverme hacia un lado: imposible. Hacia al lado del mar: no se oye. Frustrado, me largo a Wolf People.
- Wolf People dan exactamente el directo que me esperaba, aunque me faltó conocer más su repertorio. Muy monos, muy buen grupo.
- Voy a Pere Ubu que tocan su primer, y quizás mejor, disco. Empiezan con dos singles, siguen con el disco a capón, presentándolo de forma divertida y algo inquietante. Conciertazo.
- Vuelvo a la zona VIP a comer y beber. Luego pienso, qué cojones, y me voy a coger sitio para Belle & Sebastian.
- Escucho a B&S como buen fan, y sobre todo, como buen fan de su segunda etapa. Me cuesta entrar, pero al menos entro, no como todos los de mi alrededor, gente seta que no paraba de hablar. En este momento no me puedo mover. Pienso qué cojones y canto y bailo y salto y que el mundo se acabe. Me río con Stuart Murdoch, me emociono con Sleep The Clock Around.
- Bajo a ver a Explosions. Me voy a la barra. Espero. Espero 10 minutos. 15. Empiezan. Sigo esperando. Terminan la primera. Doy un grito al cabo de un rato, nadie me hace caso, y me atiende un camarero con los ojos claros más hipnóticos que recuerdo. Ya con mal cuerpo itnento pillar un buen sitio para ver a los EITS, pero es imposible. A la izquierda la gente habla, a la derecha también, y yo estoy agotado, muy cansado, derrotado, agobiado de esa puta mierda de público que me iba a amargar los conciertos que más esperaba. Me siento en las gradas e intento aislarme, con la cerveza, respirando hondo, y es muy difícil, pero más o menos lo consigo.
- Tengo curiosidad por el Dj Set burialesco de Kode 9. Curiosidad satisfecha: me duermo. Me vuelvo a subir a la zona VIP.
- Pulp tocan Disco 2000. Pulp tocan This is Hardcore. Pulp tocan más cosas. Pulp llegan a Common People, y con el nuevo amigo que me encontré en la zona VIP, empiezo a bailar... y me siento igual que cuando le echaba todo el entusiasmo posible para bailarla en el Ocho y Medio, aunque la canción estuviera quemada. Se me amarga el concierto pensando en lo programado que está todo, lo calculadamente nostálgico que es la sucesión de monochrome set, pere ubu, pulp. Me bajo a Jamie XX.
- SESIONAZA de Jamie XX. Voy a ver como es Battles, me lo pienso mejor, y me quedo con Jamie XX hasta el final, disfrutando como una perra.
- Ya me quedo en el pitchfork para bailar a Lindstrom. Me pongo por delante. De repente estoy rodeado de maricas y pienso que esto es como una sesión de una discoteca de Chueca, pero en bien. I feel Space. Maravilla. Subidón. Termina, a casa, y a dormir. Llego a las 6 y cuarto a la habitación.


SABADO

- La zorra de mi amiga va a quedar con otra, y vuelve a ducharse durante una hora, secarse el pelo y demás. 48 horas después la volvería a amar, pero en ese momento, a las 10 y media de la mañana, la odio como a las urracas que me despiertan en verano. Me despejo, enciendo el twitter, y leo a una amiga "¿alguien para Espanto esta mañana?". Hm, siempre se me escaparon, y Espanto es uno de esos extraños casos de grupos a los que conozco personalmente ANTES de escuchar su música. Me pillo un café que me tomo en el metro, acabo en el parc, y GAF están dando un bolazo ruidoso. Con una cerveza gratuita gracias a un par de chavales a mi lado que confundieron a los camareros con esto de ser VIPs, me voy a ver a Espanto, con un público mayormente integrado por amigos.

- Espanto tocan con más parafernalia y ruido que nunca. Imperfectos, pero da igual. Las canciones son estupendas, las letras son maravillosas, y soy un poco fan aunque sea porque ella me cae fenomenal. La amiga con la que quedé llega, cantamos juntos alguna letra, terminan, saludo a Teresa y la conversación parece parte de una canción de Espanto. En vez de a Espaldamaceta & Cuchillo, me voy al bar de la esquina a pedir un bocata de lomoqueso.

- Sí, suenan contínuamente Espaldamaceta y cuchillo, pero soy incapaz de analizar lo que escucho: no he dormido un carajo. Me voy a coger sitio en Comet Gain mientras tomo el bocata (para envidia de la cantante, en serio, vaya miraditas que le echaba). Conciertazo. Maravillosos. A ratos me mareo porque el sol empieza a salir, pero luego vuelvo y me animo de nuevo.

- Dan Melchior hace otro conciertón mañanero de cagarse. Sentado, relajado, sin mucha gente, su parafernalia me llega con claridad y facilidad.

- Tennis no sólo se parecen musicalmente a Fairground Attraction: la tía parece obsesionada con Eddi Reader en su estética. El concierto un coñazo bajo mi punto de vista, y a la media hora me largo, caminando, con dos cojones, al forum.

- Me equivoco de escenario y acabo en el Adidas. Doy un par de canciones a Pájaro Jack, que musicalmente tocan de maravilla, conjuntados, sutiles, pero no aguanto la voz del chaval. Me largo al lado, al jager vice, a ver a Disco las palmeras.

- Disco las palmeras son la primera apisonadora del día en ese fabuloso escenario, donde me pedí la primera cerveza provista por mr ojos claros del día anterior, que me miraba no sé si compasivamente o con instinto asesino. En el concierto tampoco me acaba de convencer la voz, pero en cuanto el sonido se compacta todo suena magnífico. Pero me tengo que ir, que empiezan The soft moon.

- The Soft Moon, con el viento, magníficos, maravillosos, y ahí Risingson Carlos baila, tan cansado, siempre atento a sus tonadas. Bailo como si me hubiesen inyectado adrenalina, que es lo que hacen con sus bases electrónicas y atmósferas oscuras, consiguiendo con el sonido un puto eclipse en el escenario levante. Emocionado, termina, y me voy otra vez a la Vice.

- La débil me sorprenden muy positivamente. Sin estructuras convencionales, usando también el ruido, arriesgándose con todo tipo de rupturas a mitad de concierto, me vuelven a dejar sin habla. Tres conciertos seguidos, tres putos conciertos de la vida.

- Tengo demasiada curiosidad por tune yards. La tía aparece en el escenario hecha una mamarracha, y soltando gritos al igual que en el disco, perfectamente afinados. Me sorprende que logren sacar esas canciones adelante, pero por otro lado me irrita el toque perriflauta que tiene de fondo. Desconecto del concierto al cabo de unas cuantas canciones, y me voy a la zona VIP.

- Me tomo las últimas cervezas que me tomaría en esa zona, y me voy a verlos desde más cerca. Milagrosamente, me encuentro con el amigo con el que más conexión musical tengo. Vemos un rato Fleet Foxes, muy bien conjuntados, afinados, con sus corillos, y se me cae un poco el mito del disco porque, de alguna forma, no me funciona en la San Miguel. Quizás sea porque esté un poco lejos, pero a esas alturas ni me apetecía moverme, y estaba harto de estar solo en todos los conciertos. Me voy con mi amigo a Gonjasufi. "¿Qué dices, Album Leaf? Album Leaf sabes qué van a hacer, no van a ser ninguna sorpresa, y en cambio Gonjasufi puede ser una sorpresa".

- Efectivamente lo fue. Para mal. Un desastre que quería intentar epatar con el guitarreo, torpemente mezclado con las bases, y con un micrófono que sonaba fatal por pura culpa del propio Gonjasufi. Al menos escuchamos a Las Grecas, pero me arrepentí enormemente el haberme perdido a Album Leaf.

- Nos damos cuenta de que vamos a estar casi toda la noche pateando, y nos resignamos. Vamos a Einsturzende, y ahí vemos un rato mientras que las amigas que se nos juntaron, directamente, se aburren. A ratos entramos en el concierto, hipnótico, fascinante, a veces hasta coreografiado. Pero nos apetece ver a Money Mark.

- Money Mark está vacío, como los viejos primaveras. Es simpático, toca bien, hace sus baladas, nos gusta pese a que suena más a lo fi que a funk. Aprovechamos para sentarnos, tomar unos perritos, unas cervezas. Nos vamos a Matthew Dear.

- Matthew Dear comienza regulero, pero va subiendo subiendo y subiendo hasta conseguir una magnífica traca final. Nos hipnotiza. Pero hay que ir a Mogwai.

- Logramos pedir cerveza , copas y demás, y cuando me tomo la primera (a estas alturas del festival estaba acostumbrado a pedir de dos en dos), comienzan con white noise. Me encanta el setlist, me encantan ellos, y pese a que a la derecha tienen una sobredosis de m bastante importante (y no paraban de echar bolsitas a la cerveza), la verdad es que nos toca un público envidiable. Mogwai fears satan, nos cagamos por la pata abajo, y éste quiere irse . Auto Rock, y ya nos vamos.

- Llegamos a Odd Future, estos hacen el bestia, hacen el ganso, y pensamos que mola, pero molaría más si se oyesen todos los micrófonos... y si nosotros entendiésemos algo. Nos subimos a la psicodelia de Animal Collective...

- ... a quienes damos unas cuantas canciones de cancha. Nos encontramos a más gente. Nos alejamos del gentío. En realidad no me está sonando demasiado mal, pero no tengo el cuerpo para meterme en el concierto. Nos largamos a Pissed Jeans.

- Pissed Jeans tienen una propuesta punk salvaje, desaforada, ruidosa y cacofónica. Y eso, tienen una propuesta punk y tal. Sí, pillamos la propuesta. Sí, que pillamos el chiste. Que sí. Que vale. Vamos a ver a Suicide Of Western Culture.

- Suicide of Western Culture logran cargarse mis dos favoritas del disco. Nos largamos a Dj Shadow.

- Dj Shadow tiene el huevo puesto, pero no parece haber empezado. Cuando nos colocamos entre el público (no pun intended), empieza el drum n bass. Luego el organ donor. Luego mi favorita de toda la puñetera carrera de dj shadow, high noon. Maravilloso. Y de repente, fin.

- Nos vamos a la Pitchfork. Estamos rendidos. Nos quedamos por pura fe en kode 9. Aguantamos el final de Black Angels, aguantamos un poco más. En las escaleras no podemos ni movernos. Empieza Kode 9, nos levantamos, disfrutamos, suena Julio Bashmore y nos emocionamos, sigue, sigue, y cuando son poco antes de y media decidimos irnos antes de que el metro se pete.

- Me despiertan a las 10:30. De alguna forma logro levantarme, nos vamos a desayunar, y luego a la tienda del CCCB. Estoy derrotado, quedamos con un amigo, tomamos unas cervezas, otras, luego unas tapas, me tomo dos cafés con él, me voy al aeropuerto, me divierto con el Grindr dentro de él, el avión se retrasa una hora, llego a Madrid, llego a Nuevos Ministerios, de ahí logro coger un cercanías al pinar de las rozas donde tengo el coche, y llego a casa a las 12 y media. No puedo dormirme. Juego a la DS. Me duermo. Hoy tengo el día menos productivo de mi vida.

Fin. El año que viene llevo otro rollo.

domingo, 6 de marzo de 2011

Y tú ¿cuándo lo supiste?


Hay una pregunta típica que te hace la gente normal, pese a muchos años que pasen.

- Tú ¿cuando te diste cuenta de que te gustaban los tíos?

Es una pregunta legítima, y supongo que está relacionada con esa manía que tenemos todos de poner límites, hitos concretos, que nos ayudan a comprenderlo todo. Pero en mi caso es imposible de comprenderlo. Tengo amigos que dicen "yo tenía muy claro que me gustaban las mujeres desde que me enamoré de la chica que nos cuidaba". O el caso opuesto, con el chico. Yo, sinceramente, no tengo ni idea: el darme cuenta de que el sexo era una cosa compleja e imprevisible fue algo muy difuso, sin una frontera, sin comprensión, imperceptible. Jugaba con el ordenador, montaba en bicicleta, en la pubertad me hacía mis pajas sin pensar en nada concreto, y creo que iba con el piloto automático en cuanto a las reacciones hormonales: miraba tales películas y tales fotos para excitarme, pero no exactamente porque fueran lo que me excitaban, sino porque eran mi primer contacto con El Sexo y porque eso es lo que tenía que excitarme. Añádase a eso una educación tremendamente clasista (no homófoba, ojo, sino clasista) y uno se hace una idea del meollo mental que se estaba formando en la adolescencia.

Lo mejor, por tanto, era no pensar en el sexo. El sexo era raro, era incomprensible, no entendía la histeria por el sexo, no me interesaba liarme con chicas. Y eso a las chicas - y a los chicos - les intrigaba, sin que nadie me dijera abiertamente sus sospechas ("maricón!"). Creo que era más fácil pensar que el chico era raro, a secas, que pensar que tenía una armarización de caballo. Por las reacciones que he visto en varias amigas años después, ese desconcierto culpable unido con cabreo y demás, cada vez estoy más convencido de ello.

Sin embargo, sí que me llegué a enamorar unas pocas veces. Enamorar de verdad. De pensar en ellas y que aún recuerde su pelo, su olor, su risa. En tercero de BUP me tocó sentarme entre una rubia y una morena, dos chicas guapísimas entonces que me trataron como su mejor amigo, y con las que llegué a pasarlo realmente mal: era tan gozosa su compañía que por un lado no sabía elegir, y por otro sufría mucho cuando no me hacían caso. La morena, con su languidez, su brillante lenguaje, su risa que aún tengo en la cabeza, era totalmente fascinante, de película francesa de los 70. Ese pelo largo que se le pegaba a la cara, esos ojos negros que pintaba sutil y estratégicamente para no parecer demasiado gótica, esas formas delgadas, y ese olor dulce que tenía. Esa letra escrita con una caligrafía perfecta.

La rubia era una bomba sexual, todo ella. Hace poco la busqué en google y la vi con un grupo no muy diferente con el que iba hace 12 años. Inteligente, con una belleza antigua redondeada (lo típico de "mejillas coloradas, aspecto saludable") y una simpatía arrolladora, era la obsesión de todos los que la rodeaban. Y con ésta sí me declaré, tarde, mal, delante de su novio y poco antes de vomitar un mini entero de calimocho (una anécdota entonces triste y vergonzante, y que ahora la veo como algo muy tierno que hizo otra persona distinta a mí).

Intento viajar en el tiempo al Carlos de entonces, de finales de los 90. Duele un poco. Mi cerebro trabajaba a toda prisa haciéndose preguntas que luego iba enterrando. Con 18 años empezaba a aceptar, a darme cuenta y a reconocer el hecho de que me ponía muy burro cuando un tío fuerte me abrazaba (aunque ni siquiera entendía el concepto de "fuerte": ni siquiera entendía esa reacción hormonal tan selecta). Pero, obviamente, me estaba pillando mucho por la rubia ¿no?. Quizás fue la primera vez donde me encontré que esto del "amor" tiene mucho de entusiasmo fingido, de venga sí, es verdad, pensemos en ello, y como piensas en ello es que estás enamorado. De hecho ya me estaba fabricando una pose de romántico trágico que convenció a amigos y familiares (bueno, casi lo sigue haciendo). Mientras, en otro lugar de mi cabeza, el demonio de la multiplicación de los penes y los mozos iba haciéndose más fuerte.

Estaba desesperado por enamorarme, por que me gustara alguna. Y eso pasó, por última vez, y creo que de la forma más sincera, en un viaje a Bélgica. Ahí ella lo consiguio, la muy zorra, la muy maravillosa obra terrenal, morena, con el pelo corto, siempre vestida de negro, y militante anarquista, con una sonrisa de muchacha del norte que tengo que recuperar en su foto de vez en cuando. Era la futura mujer del hijo de una de las que viajaban (!), y entró como una locomotora en un grupo bien asentado, amenazando a las chicas con quitarles el protagonismo, metiéndonos ideas prefabricadas pero muy bien expuestas (e insólitas en nuestras cabezas) sobre orden social, subiéndome el ego, mirándome con ternura. Ahí, sí. No podía hablar con ella, temblaba, tartamudeaba: era una auténtica diosa que me hacía sentir torpe y niño - y lo era.

Pero era imposible, claro. Partía de la imposibilidad, ese fatalismo romántico del que acabas un poco yonki, y con él daba vueltas escuchando "Una semana en el motor de un autobús" de Los Planetas, mientras lloraba oh tan fatalmente por las esquinas. De hecho hice la prueba mental y ¡oh sí, te excita sexualmente!

Bah, cojones. Era otro truco mental más elaborado para que me fuera elaborando esa imagen de romántico fatalista. Pero lo pasé muy mal por una mujer, por última vez en mi vida, en ese verano donde conocí a Los Planetas y a Underworld. Bebiendo como si no hubiese un mañana, con un estado lamentable, sin poder comer, diciendo a todo el mundo que lo sentía por todos los pecados que había cometido y parte de los que me quedaban por hacer. Esto fue un viaje del coro ¿no lo he mencionado?. Ese coro donde había zorrerío sin consumar, y donde unas cuantas coralistas jóvenes me querían adoptar. Recuerdo, en ese viaje, en un autobús, que una de ellas me dijo "túmbate encima mío". Lo hice, escuchando "línea 1" de "Una semana...". Ella cogió uno de los cascos, se lo puso en la cabeza, mientras yo la miraba, lacrimoso, cantando, y ella me acariciaba el pelo, para que me calmase. Fuera pasaban pastos y más pastos belgas.

jueves, 10 de febrero de 2011

Vigalondazo

Como no actualizaba esto, me quedé con las ganas de opinar sobre el tema de Vigalondo. Y lo que más me impresiona del tema: el fatalismo, casi de fábula moral, que tiene todo. Un día eres triunfador, te vas de copas con actores de Hollywood, y a la vez la Gente Normal te sigue acogiendo y apreciando. Tu blog es de los más respetados, tu periódico te toma como seña de identidad de su campaña, y, joder, en una de las polémicas más chungas sobre derechos de autor y cambio de legalidad, eres capaz de salir inmune dejando en ridículo a todos tus seguidores. Y de repente, con cinco vinos, escribes algo que no crees que sea muy distinto a lo que has escrito antes. Total, en España ¿quién es judío? Todo el mundo está obsesionado con el terrorismo, con el sexo, con los pelotazos, con el paro, con los gitanos, sudamericanos y magrebíes, pero pasan de los judíos. ¿Qué ha pasado? ¿Quién ha escrito eso? ¿Soy yo? ¿Lo cambiaría si volviese atrás? ¿Pero por qué cambiarlo, no sería un mal símbolo poder cambiarlo? Lo cambiaría pero ¿sólo porque una panda de subnormales lo dicen así? Pero si la gran mayoría me están riendo la gracia.

Fue una bajada sutil pero impresionante a lo más bajo de la prensa nacional, para darnos cuenta que el fondo siempre importa menos que los hombres de paja. Este hombre nos cae mal, con lo que se merece lo que le ha pasado por soberbio. Este hombre es de la competencia, con lo que se merece lo que le ha pasado por traidor. Medios enemigos te defienden por razones equivocadas, medios amigos tampoco mueven un dedo por un miedo tremendo que ha aparecido y que hasta ahora nadie había hablado de él. Sí, me defiende un foro, un maldito foro de internet, nada más: toda mi vida se va al retrete por haberme pasado de listo. ¿No podría haber sido igual de brillante pero sin mencionar ese tema? No, imposible, ese tema y esa broma es parte de lo que soy yo, y a quien no le guste... ¿qué pasa si esa parte que no gusta me cierra puertas? ¿Debería volver atrás en el tiempo para cambiarlo? Mierda, no puedo. Eso era mi película, no yo.

Es ese momento de metida de pata, lo que tuerce el destino, ese momento tan claro, el que me tiene obsesionado. Una vez soltado el twit ¿podría haber hecho algo para parar la repercusión? Parece que no. Pero ¿cuánto hubiese tardado una masa linchadora en ponerse encima de él por cualquier otra excusa? ¿estaba destinado a ser un centro de linchadores? ¿Saldrá de esta experiencia más fuerte y con un halo de mártir que le hará un superhéroe de la expresión? No, eso es demasiado. Pero ¿podrá volver a esa línea ascendente de director con talento que se le tenía prometido?

Ríete de los cronocrímenes, ríete de la de Sandra Bullock. Este tipo de líneas, ramificaciones y cosas ilógicas del destino es lo que más obsesionado me tiene del concepto "crimen y castigo", "hechos y consecuencias", y sobre todo, ese concepto llamado "responsabilidad" que, me doy cuenta, muchas veces he aplicado con gente para hacer rápidos juicios de valor, y que no es tan fácil, que muchas veces uno se pasa de Dios exigiendo esa "responsabilidad" casi pitonisa a todas horas. Nacho Vigalondo: me tienes fascinado.

martes, 28 de septiembre de 2010

Todo es de color

Vuelvo a las andadas tras haber echado un ojo a las antiguas entradas (el antiguo blog churchilliano está bajo llave, pero a unos pocos afortunados he decidido dar entrada a...). Qué coño, me salto los paréntesis: me da un poco de vergüenza y a la vez orgullo el antiguo blog. Orgullo porque lo veo escrito con lucidez y mucho sentido del humor, y vergüenza porque me regodeaba en dos o tres únicos problemas durante muchas y muchas entradas.

Además, notaba cierto trato condescendiente en cuanto hablaba del blog.

Pero claro, no puedo estar tampoco sin hablar de mi vida. Será el ego, pero soy incapaz de hablar de una película si no es de por qué me afecta o no me afecta personalmente. Así que no puedo hablar de nada sin decir qué cosas se van moviendo por mis entrañas.

Volvamos, pues, al diario. Yo bien, gracias, y obviamente, sin novedades. Ha sido un año muy divertido, eso sí: sigo con la racha de pasármelo mejor un año tras otro, y sigo cumpliendo esos objetivos que me iba marcando, poco a poco, con paciencia, disfrutándolos quizás más una vez los he cumplido y pienso sobre ellos. He visitado media península, y he disfrutado de esas maravillosas tardes en terrazas con un café, unos cigarros, y unas cuantas horas por delante. He ido a Nueva York dos semanas y me he empapado de lo que considero el Puerto del Mundo. He ido a todos los festivales de música posibles, al darme cuenta de que, sin duda, son las actividades caras que más feliz - sí, feliz - me hacen.

Sigo, no obstante, con mis mismas manías y paranoias con Los Hombres. Con Los Tíos. Con Ese Ente de personajes masculinos, a los que llevo años viendo con distancia, como si vivieran en un mundo paralelo al mío, perfectamente paralelo, sin puntos de unión. Pero hubo un momento donde dejé de sufrir: puedo estar solo, y así estoy, haciendo vida solo. Viajo solo casi siempre, me hablo a mí mismo, me como mis reflexiones más inmediatas, y quizás me haga falta un cuaderno o, qué leñe, un portátil para ir apuntando ideas, conexiones, revelaciones.

Sí, he disfrutado. Mucho. La visita a Ciudad Real, nevando, en Semana Santa, acogido por una pareja de pura bondad, comiendo, relajándome. El festival SOS, con sus precios baratos, su multitud, y la cantidad de momentos mutuos de "qué bien que estés aquí disfrutando de esto a la vez que yo". Los bares, las pinchadas, las reuniones familiares, el primavera sound, el sonar, el fib, Gijón, Coruña, Barcelona, Islantilla. Los juegos, la música, el coche. Nueva York y su alucinante luz que se refleja en todos los edificios dando una mezcla entre color metálico y cálido. Gente que conoces una noche, que se convierte en amiga o amigo durante unas horas, y luego no vuelves a saber de ellos, en una especie de one night stand célibe. Posibilidad de crecer, ver como las cosas van viniendo.

También otras cosas. El color. Parar a mitad de día y mirar, y disfrutar de los colores, las formas, el polvo que da solidez a la luz, el naranja, el rojo, el verde. El viento que te da consciencia de cada parte de lo que te forma. El comienzo de una canción que pone los pelos de punta. Hace años, en épocas muy difíciles, cuando creía que no había salida, era éste cúmulo de sensaciones lo que me hacía ver que la vida es muy tremenda. No puede haber nada mejor que ver estos verdes, estos azules, y escuchar estas cosas.

Y, de vez en cuando, me pregunto si mi vida no consistirá en sólo pasar por sensaciones. Comiendo palomitas.

martes, 6 de octubre de 2009

Experimentaclub 09


Demasiado tiempo pasé sin conocer este festival, o sin atreverme a visitarlo. Basicamente el tiempo que tardé en empezar a tener dinero propio y a echarle huevos para gastarlo en conciertos... desde hace dos años intento pasarme por las actividades de La Casa Encendida, y pese a su irregularidad, pese a los extraños carteles del experimentaclub de estas ediciones, siempre me he quedado satisfecho y con ganas de más, tanto aquí como en sus festivales de abril.

El experimentaclub como concepto es una auténtica gozada. Primero porque se realiza en un centro cultural, y no en una sala medio acondicionada, con lo que los medios SIEMPRE son mejores. Segundo porque hay conciertos en auditorio, en los que el respeto del respetable siempre es algo mayor que en una sala. Tercero: por lo arriesgado de su cartel, que siempre trae ruido.

Bien, lo arriesgado a veces llega a niveles como el año pasado, donde hubo una tipa que basicamente se dedicaba a jugar con sine waves y silencios de una forma muy chusca. Este año, lo poco que he visto, ha sido todo magnífico sin excepción.

Charles Hayward, un multiinstrumentista loco, comenzó con unas baladas en el piano que me recordaban a las composiciones melódicas (no las otras) del último Nobukazu Takemura, donde hay que poner mucho de tu parte para rellenar los huecos. Pero luego se hizo cargo de la batería, y acoplándose perfectamente con bases grabadas, se desbarró para mostrar ¿algo juguetón? ¿algo tormentoso?. Quizás la cosa era demasiado efectista como para emocionar de verdad (sí hubo momentos donde casi lo consigue), pero musicalmente y sensorialmente era una pasada, un lujo, y algo interpretado con cronómetro.

Zombie Zombie logran sonar mucho mejor en directo porque ahí se les ve la experimentación y la viveza. El público del patio, puesto de M hasta las cejas, no acababa de pillar los ritmos lentos e irregulares del duo, pero ellos usaban sus baterías, sus bases, sus theremines y demás virguerías con soltura y cachondeo. Sudaron, pero consiguieron mover los pies y dar un gran sabor de boca.

Fuck Buttons (que en jenesaispop relacionaban habilmente con Underworld en su último disco, Tarot Sport) dieron, directamente, la fiesta que esperaba ese público tan sumamente drogado que poblaba el patio. Y lo dieron con creces, aunque abusando en ocasiones del uso del mismo sample, con problemas de sonido al comienzo, con algún despiste entre medias. Pero fueron intachables, qué queréis que os diga. Subidón total, preparación para la fiesta, y la oportunidad más tarde de dar dos besos y presentarme a Elena Cabrera, co-organizadora y una mujer multi-multi-que-te-cagas-de-disciplinar que me tiene francamente fascinado.

Al día siguiente Pram se salieron por todos los poros. No sólo contaban con más instrumentos que el resto, sino que contaron con unas proyecciones preciosas, y con esos ritmos lentos que, de nuevo, el público lleno de M intentaba seguir torpemente con los pies. Sin conocer sus composiciones, sí que me sonaban algunas, y era esa mezcla de trip hop con guiños nunca melosos al lounge, experimentación con theremines incluida, consiguieron mover a absolutamente todos hasta emocionarnos. Fabulosos. No pude ver nada de lo anterior.

El domingo pude ver a Arbol+Solu, que fue una muestra co-lo-sal de ambient/idm al estilo antiguo, recordándome en muchas ocasiones a Biosphere/Geir Jensen, en otras a los primeros autechre/black dog/boards of canada, y cuyo único defecto fue ser demasiado corto. En serio, un pedazo de artista que es Arbol, y unas visuales fabulosas las de Solu.

Pan.America dio ambient. Puro ambient. Con guitarra y eco, con ordenador y capas sobre capas sobre capas. Ambient. Te rodeaba el sonido, te cogía, te elevaba, te posaba lentamente. Te hacía comulgar con una atmósfera extraña de este tío tan sensible y con pinta tan humilde y simpática. Una auténtica maravilla.

Más tarde estaban Wolf Eyes, pero no tuve valor de no dormir bien tras un concierto lleno de ruido. Pero no puedo hacer otra cosa que felicitar a la organización porque lo del pleno de conciertos buenos no creo que haya sido simple casualidad.

Galería en mi flickr

Blog de experimentaclub

Reseña en jenesaispop con una fotico mia

lunes, 5 de octubre de 2009

Prospección

"Elliston, el pobre muchacho no tenía otro lugar donde jugar encerrado como una rata en Belly Rave como el resto de nosotros siempre pagando y pagando y pagando...»

Pasó el tiempo.

«Sobre la valla trasera oí hablar de ellas y vi los anuncios. No leo mucho últimamente a causa de mis ojos, pero él vino a casa con el papel; por una vez no estaba triste y cansado. Casas G.M.L., dijo. Maravillosas casas-burbuja G.M.L... Dijo que él sabía que algún día tendría que venir una ruptura total con la tradición, tal como decía el anuncio. Tenía algo que ver con los contratos. Alquilaban las máquinas a las compañías, creo, o algo por el estilo, y las compañías edificaban las casas para sus empleados. Al parecer, era por algo de los impuestos. Él estaba seguro de que la compañía alquilaría las máquinas y tendríamos una casa G.M.L., pero nada de eso sucedería, porque él no tenía contrato y la compañía solo edificaba para los trabajadores contratados. Pero, al fin y al cabo, él es afortunado, ya que tiene un trabajo, porque al paso que se van poniendo las cosas, el muchacho ha estado mirando y mirando y no ha podido encontrar nada; no sé adonde vamos a ir a parar...»

Pasó el tiempo.

«Déjate ya de monsergas, papá. Lo que tienes que hacer es darme más dinero. ¿Buscar trabajo yo? De eso nada. Como vuelvas a repetirme lo de «cincuenta años con la compañía» te doy un sopapo. Si no fueras tan infeliz, tendrías un contrato de trabajo y estaríamos en una casa-burbuja en vez de ser unos cochinos esclavos en Belly Rave. ¿Que vaya a la ciudad y busque trabajo? ¡Estás chalado! Te diré lo que voy a hacer. Voy a tomarme un buen desayuno y a salir zumbando para el Estadio. Hay un buen espectáculo hoy: Rocky Granatino, Rocky Bolderoni, Rocky Schistman y Kid Louis en una lucha a ciegas, todos contra todos, con guantes de púas. Después me buscaré una buena chavala y un lugar apropiado por aquí en Belly Rave para hacerle el amor. Es posible que vaya a la casa de Wexley, de manera que no tengas miedo si no me encuentras. El viejo Wexley consiguió un contrato la semana pasada, después de quince años de escuela nocturna, de manera que se trasladó a la ciudad G.M.L. de Mommouth más de prisa que alma que lleva el diablo. Me imagino que las camas estarán todavía allí, de manera que estaré cómodo. ¿Alguna pregunta?» No; no había preguntas. Y el muchacho se marchó con paso seguro y presuntuoso. El anciano exclamó: «Cincuenta años con la compañía», y comenzó a llorar. Había sido sustituido la semana anterior por un pequeño aparatito que no cometía errores, no se cansaba jamás, nunca se iba a tomar un café. Ahora le pasaban una pensión. Y la casa era suya, casi. En pocos años sería totalmente suya, tan pronto como terminara de pagar algunos nuevos impuestos. La venderé, se propuso, olvidándose de llorar. Cuando suban de precio. No precisamente ahora, es un mal momento. Unas cuantas casas de la misma calle están vacías, abandonadas por sus propietarios, que han conseguido ascender a la categoría de contratados y ganar el derecho a una casa G.M.L.

Pasó el tiempo...

Más de un siglo."

El Abogado Gladiador - Frederick Pohl y Cyril Kornbluth (1955)

Aparte de un curioso estilo hard-boiled, una novela muy recomendable que se encuentra entre las poquitas de ciencia ficción altamente izquierdosa.